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Los puentes enseñan la cultura técnica y estética de los ingenieros

José Ramón Navarro estudia las obras civiles durante la modernidad

El ingeniero de caminos José Ramón Navarro Vera (Elda, Alicante, 1944) ha querido clarificar la tradición moderna de la ingeniería civil española a través de los puentes en los dos tomos de su libro El puente moderno en España, 1850-1950 (Fundación Juanelo Turriano). Es un estudio sobre la cultura técnica y estética de los ingenieros, con especial atención a las obras y textos de Torroja, Fernández Casado y Fernández Ordóñez.

La intención del estudio es entrar en la historia de la ingeniería española 'en un momento en que su cultura técnica y estética parece girar en torno a un espectáculo mediático donde las imágenes dominan sobre los contenidos', según José Ramón Navarro. El proyecto fue impulsado por el ingeniero José Antonio Fernández Ordóñez y la Fundación Juanelo Turriano, que ha editado el libro en dos tomos. La edición también se puede consultar y adquirir por Internet en www.librosalacarta.com.

Durante el siglo de la modernidad se atraviesan los puentes de hierro, colgantes y de hormigón armado, con su evolución tipológica. El ingeniero Ignacio González Tascón, de la Fundación Juanelo Turriano, dice que el ensayo recoge el aspecto estético 'desde la línea tradicional del funcionalismo hasta el ultrabarroco de Calatrava', con las reflexiones de los ingenieros, sobre todo de Eduardo Torroja, Carlos Fernández Casado y José Antonio Fernández Ordóñez.

Los contenidos del ensayo se refieren a los estudios de los ingenieros de caminos, la técnica del puente, el hiero y el acero como material estructural, las tipologías de los puentes metálicos, la formación del pensamiento estético en el siglo XIX, la introducción del hormigón armado, los pioneros Ribera y Zafra, los puentes de hormigón armado, Torroja y Fernández Casado y la 'oscura posguerra'.

El autor redondea un siglo y se detiene en 1950, sin entrar en las obras de hormigón pretensado. 'Soy un nostálgico de la modernidad y me desconcierta que en la actualidad el discurso formal no vaya unido al estético. Ahora se busca deliberadamente la forma, y los resultados formales son muy discutibles. La sensibilidad hay que educarla, y eso no se enseña en las escuelas', declara Navarro, autor de Eduardo Torroja. Ingeniero (Pronaos, 1999), con Fernández Ordóñez, a quien dedica como homenaje este ensayo. 'El texto se desarrolla como un relato sobre la tradición moderna de la ingeniería española en torno al puente y a la estética de la ingeniería. Con Fernández Ordóñez vuelve la tradición moderna, que no renuncia a la razón y a las innovaciones en los materiales, como el acero cortén en los puentes mixtos, así como la importancia del lugar y del paisaje'.

El autor señala que el material de los puentes es un rasgo de la modernidad. 'Con Torroja y Fernández Casado el hormigón armado desborda la técnica y entra en lo imaginario. En los años veinte, Ribera no tenía una preocupación estética dentro de su funcionalismo. El puente de hormigón es el puente por excelencia. No hay puentes metálicos en la modernidad'. Los viaductos El Pino (Zamora) y el de Teruel, los puentes de Canalejas de Elche y sobre el Esla, y el acueducto de Tempul (Jerez) forman parte de esta historia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de octubre de 2001