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CARTAS AL DIRECTOR

El compromiso de los estadounidenses

Cornellà de Llobregat, Barcelona

Si hay algo que hoy por hoy me emociona más o igual de lo que lo hicieron las imágenes del día 11 de septiembre en las que veíamos a aquellas personas asomadas a las ventanas de los pisos superiores de las Torres Gemelas pidiendo, dentro de su impotencia e ingenua esperanza, la ayuda que no recibirían, sin duda se trata del tan arraigado sentimiento patriótico que está demostrando el pueblo de EE UU, sin excepción, desde el día del atentado hasta la fecha. Los admiro, admiro a los norteamericanos por el hecho de que, aun llevándonos siglos de ventaja gozando de libertad y democracia, eso no les ha hecho conformistas, apáticos, indiferentes. Al contrario, si de algo han servido los ataques -dentro de la catástrofe mundial que han supuesto- ha sido para sacar a relucir el compromiso de absolutamente toda la sociedad estadounidense.

Es por eso que me indigno al pensar que aquí, en España, con menos de treinta años disfrutando de un régimen democrático y liberal, parece que tengamos suficiente, ya que el pueblo no se enfrenta tal y como, a mi modo de ver, debiera contra aquellos que pretenden truncar nuestra libertad y la normalidad de nuestra vida cotidiana atentando contra nuestros derechos. Como tantas veces he escuchado decir, es como si nos hubiéramos acostumbrado a que de repente un día explote una bomba en pleno centro y esto suponga el destrozarle la vida a decenas de personas, es como si nos hubiéramos vuelto inmunes.

Por eso, desde mi situación de ciudadana del mundo, espectadora, aunque comprometida, de la tragedia en EE UU, apelo a la sociedad española a que una vez más aprenda algo del pueblo estadounidense, esta vez algo más que constructivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de septiembre de 2001