ESCÁNDALO FINANCIERO

El Arzobispado de Valladolid colaboró con el dueño de Gescartera para engañar a la CNMV

El ecónomo Enrique Peralta prestó su conformidad a dos saldos distintos y contradictorios

En la investigación del caso Gescartera en 1999, el entonces director de supervisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), David Vives, llegó a una conclusión 'inconcebible', según testificó ayer en el Congreso. 'El Arzobispado de Valladolid colaboraba con Gescartera en intentar engañar a la comisión'. Vives explicó que el ecónomo del Arzobispado prestó su conformidad a saldos suyos distintos, que Antonio Camacho, el dueño de Gescartera, le presentó sucesivamente y que eran contadictorios. Así lo corroboran también tres documentos a los que ha tenido acceso este periódico.

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En marzo de 1999, Vives y su equipo decidieron centrar su investigación en el Arzobispado de Valladolid, que, con más de 1.000 millones de pesetas, parecía uno de los clientes más importantes de Gescartera. Pero las conversaciones con el ecónomo del Arzobispado, 'de besugos', según precisó ayer Vives, no sólo no contribuyeron a aclarar cuál era el verdadero saldo de este cliente. El ecónomo del Arzobispado, Enrique Peralta, prestó su conformidad a dos saldos distintos (30 millones de pesetas y más de 1.000 millones) en apenas unos días (ver documentos adjuntos), en un intento de que la CNMV no conociese cuál era su verdadera posición.

En cualquier caso, y vistos los problemas destapados por la inspección, el Arzobispado cobró, el 30 de marzo de 1999, un cheque por valor de 1.105 millones de pesetas. Vives sostiene que parte de ese dinero pertenecía a otros clientes y sugirió que es posible que correspondiese a 750 millones que aportó la Mutualidad de la Policía dos días después.

'Habría que investigar exactamente el valor dado en los bancos, el uso que se hizo del talón, el grado de tolerancia de la entidad frente a un descubierto' para saber si el Arzobispado se embolsó 750 millones de pesetas de la Mutualidad de la Policía, que con 1.500 millones de pesetas perdidos en Gescartera es el mayor estafado en el escándalo.

'Habría que investigarlo con más cuidado, habría que verlo', siguió Vives. 'Pero lo que sí nos quedó claro es que el dinero que se le devolvió al Arzobispado no era del Arzobispado, porque salió de una cuenta en la cual el Arzobispado no tenía esa participación; eso sí quedó claro'.

El Arzobispado cobró finalmente más de 1.000 millones, lo que sugiere que sí los había depositado, y que la primera declaración de saldo entregada a la CNMV (sólo 30 millones de pesetas) era falsa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 26 de septiembre de 2001.

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