Crónica:MOTOCICLISMO | Gran Premio de la Comunidad ValencianaCrónica
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El gran día de Sete

Gibernau da una exhibición de pilotaje en Cheste y logra su primera victoria en el Mundial

Sete Gibernau (Suzuki) se encontró ayer en el sitio adecuado en el momento oportuno y con las circunstancias precisas. En un día de esos en que las carreras se deciden por lotería, el piloto barcelonés consiguió la primera victoria de su vida porque fue el más afortunado. La jornada fue tan extraña por culpa de las cuatro gotas caídas justo antes del comienzo que, por primera vez en la temporada, no hubo italianos en el podio. En cambio, Gibernau eligió mejor que nadie sus neumáticos, fue el más atrevido de todos sobre un piso resbaladizo como una pista de hielo y obtuvo el merecido premio de ser el primer español que inscribe su nombre como vencedor en el circuito de Cheste.

Desde los primeros entrenamientos para el Gran Premio de la Comunidad Valenciana, el viernes, se sentaron dos premisas para el desarrollo del fin de semana. La primera, la inestabilidad meteorológica, se cumplió de sobras, pues la lluvia intermitente pervirtió la normalidad habitual. Pero gracias al agua no se cumplió el segundo argumento inicial, aquel que decía que el protagonismo de los españoles iba a estar en 125cc o en 250cc, pero no en la categoría reina. La lluvia y Gibernau invirtieron los pronósticos. Sete, de 28 años, cumplió por fin el sueño de toda una vida y pudo mirar al cielo para dedicarle la victoria a su abuelo, Paco Bultó, creador de la legendaria marca Bultaco, pilar de la industria y el deporte motociclista en España y fundador de toda una dinastía de pilotos.

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'No tengo palabras para describir lo que siento', acertó a explicar el gran triunfador de una jornada prolija en éxitos al bajarse de la moto. Unos segundos antes se había expresado con mayor grandilocuencia tras pasar bajo la bandera de cuadros. Sus desenfrenados gestos de celebración, compartiendo la alegría con el público, precedieron la esperada traca final. 'Ganar en casa es lo mejor que le puede pasar a uno, y más si es la primera victoria', dijo. Su apuesta por salir a correr con gomas lisas cuando el suelo estaba todavía mojado resultó acertada, aunque para ello tuviera que sobrevivir a unas primeras vueltas angustiosas, en las que otros pilotos acabaron por los suelos.

La carrera se decidió en la parrilla. Los que optaron por neumáticos con dibujo para tener mayor adherencia sobre mojado marcaron la pauta al principio, pero después cayeron al fondo de la clasificación. El mejor ejemplo fue el líder del campeonato, Valentino Rossi (Honda), cuya opción conservadora le permitió escaparse en los primeros giros, pero que fue claramente superado cuando la pista se fue secando. Acabó 11º, aunque mantiene una cómoda renta de 42 puntos sobre su compatriota Max Biaggi (Yamaha), a quien el día también le salió torcido: sólo pudo ser décimo, muy lejos de los puestos de honor.

Pasado el ecuador de la prueba, tres hombres quedaron solos en cabeza: Gibernau, su compañero Kenny Roberts y el brasileño Alex Barros (Honda). El trío habría podido ser cuarteto si Àlex Crivillé (Honda) no se hubiera precipitado. El ex campeón se cayó, por tercer año consecutivo en Cheste, cuando viajaba con los que al final estuvieron en el podio. Entonces toda la responsabilidad de obtener, al fin, el primer triunfo español de la temporada en la cilindrada reina quedó sobre las espaldas de Gibernau. Y éste respondió con un final de trayecto impecable. Sus dos últimas vueltas fueron perfectas, cerrando todos los huecos a Barros, cuyos neumáticos rayados estaban ya al límite.

Gibernau ganó, y lo hizo merecidamente. 'Era hoy o nunca', reconoció el vencedor, cuya inferioridad mecánica ha sido manifiesta a lo largo de la temporada -Suzuki no había estado todavía en el podio en 2001-. Ayer se dieron todas las circunstancias para permitir un resultado inesperado. Y Sete no desprovechó su ocasión. Derrotó en el sprint a Barros y a Roberts, que subió al podio con una gorra de los bomberos de Nueva York en homenaje a las víctimas de la tragedia en Estados Unidos.

El otro héroe de la carrera de 500 fue Carlos Checa (Yamaha), aunque se quedó sin premio a pesar de ser el más rápido de todos. Se tuvo que conformar con la cuarta posición porque hubo de arrancar el último, desde la zona de garajes, ya que se cayó durante la vuelta de calentamiento, víctima de la nula adherencia de sus neumáticos lisos. Ahora es el mejor de los españoles en el Mundial, en séptima posición.

Sete Gibernau clava las banderas estadounidense y española en el suelo, tras su victoria en el circuito de Cheste.
Sete Gibernau clava las banderas estadounidense y española en el suelo, tras su victoria en el circuito de Cheste.REUTERS

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 23 de septiembre de 2001.

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