Maragall reclama a Pujol un frente común contra la ley de estabilidad presupuestaria

El PSC acusa a CiU de dejar a Cataluña inerme ante la regresión autonómica del PP

Los socialistas catalanes denunciaron ayer que el proyecto de ley de estabilidad presupuestaria que se discute en las Cortes constituye la mayor agresión contra la autonomía financiera de las comunidades autónomas y los municipios realizada en toda la etapa democrática. El líder del PSC, Pasqual Maragall, reclamó ayer solemnemente a Jordi Pujol que convoque a los presidentes de todos los grupos parlamentarios para formar un frente común de las fuerzas políticas catalanas ante este proyecto. Porque si se aprueba, afirmó, eliminará la autonomía financiera de la Generalitat, los ayuntamientos y las diputaciones. 'Sin autonomía financiera no hay autonomía', sentenció Maragall.

Maragall mostró ayer una doble preocupación. Por una parte, porque el proyecto del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, amenaza con reducir a niveles a su juicio irrelevantes e inaceptables la capacidad de las comunidades autonómas para decidir por sí mismas sus niveles de endeudamiento y de inversión. Y por otra parte porque el Gobierno de Jordi Pujol se halla absolutamente incapacitado para oponerse efectivamente a lo que a los ojos del líder socialista es una fuerte regresión autonómica emprendida por el Gobierno del PP.

El punto neurálgico de los dos proyectos de ley que se discuten en las Cortes para garantizar la estabilidad presupuestaria en España es, en lo que se refiere a las comunidades autónomas y las administraciones locales, que limitan la capacidad de inversión a su capacidad de ahorro anual sobre el gasto corriente. Para ejemplificar el alcance de esta limitación, el responsable de política municipal del PSC, Celestino Corbacho, que es también alcalde de L'Hospitalet de Llobregat y ayer acompañó a Maragall en su comparecencia, explicó que en su ayuntamiento significaría este año reducir las inversiones por 2.000 millones de pesetas a 125 millones.

Este proyecto fue definido por Maragall como 'una barrabasada financiera y política' en contra de las comunidades autónomas y las administraciones locales. Por eso ofreció a Pujol su apoyo para oponerse a él y le pidió que convoque también a todos los presidentes de grupos parlamentarios, a la Federación de Municipios de Cataluña y a la Asociación Catalana de Municipios, de forma que pueda decirse que es toda Cataluña la que se opone a estos proyectos.

Maragall no se hizo muchas ilusiones sobre la acogida que vaya a tener su ofrecimiento. La dependencia del Gobierno de Pujol respecto a los votos del PP en el Parlament, dijo, ha situado al Gobierno catalán en una situación inédita, de total indefensión ante políticas claramente antiautonomistas llevadas a cabo por su socios desde el Gobierno central.

'No se había producido nunca una situacíón como ésta, en la que Cataluña no puede ni protestar', dijo Maragall, porque 'el nacionalismo conservador catalán ha decidido someterse al nacionalismo conservador del PP'. Explicó que su política es intentar romper esta alianza, pese a que cada día que pasa es más evidente que Pujol 'ha decidido poner lo que considera el interés de CiU, mantenerse a toda costa en el Gobierno, por delante de los intereses del país'. El resultado es, concluyó, que 'nunca había habido 'unas vacaciones de presión catalana' sobre el Gobierno central como las que hay ahora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 20 de septiembre de 2001.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50