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El juez envía a prisión a cuatro personas por la reyerta de Valladolid

Medidas para evitar enfrentamientos entre las dos familias gitanas

El tiroteo que el pasado domingo por la tarde acabó con la vida de Eduardo y Cipriano Ferreruela Romero, de 54 y 52 años de edad, tras una reyerta motivada, al parecer, por el noviazgo de dos miembros de las dos familias -Teixeira y Ferreruela- de etnia gitana.

Tras los sucesos del pasado domingo declararon ante el juez 13 personas, 11 adultos y dos menores, que, a excepción de los cuatro que ingresaron en prisión, quedaron en libertad por orden del juez.

Según fuentes de la prisión vallisoletana, los responsables del centro penitenciario establecieron ayer un sistema de control y vigilancia para evitar enfrentamientos entre la población reclusa debido a que otros dos miembros de las familias Ferreruela y Teixeira se encuentran ingresados desde hace meses en le centro como consecuencia de varios delitos de robo con violencia.

Sistemas de vigilancia con carácter especial también se han establecido en diversos puntos de la capital vallisoletana para evitar enfrentamiento entre los dos clanes, si bien los patriarcas de ambas familias se comprometieron a evitar venganzas.

Otra de las medidas establecidas por la familia Teixeira ha sido enviar fuera de Valladolid a María Ángeles Teixeira, la joven cuya relación con uno de los Ferreruela fue el desencadenante de los asesinatos del pasado domingo.

Discusión y tiroteo

Los sucesos que se saldaron con la muerte de los hermanos Eduardo y Cipriano Ferreruela, conocidos como el Boy y el Tarzán, padre y tío del novio, respectivamente, se iniciaron tras una discusión entre las dos familias por la relación de dos de sus miembros. Las desavenencias entre los dos clanes ocasionó el tiroteo en el que fallecieron los padres de la familia Ferreruela, que dejan 20 huérfanos y cuyos cadáveres fueron encontrados en la cocina del 4º b del número 63 de la calle de Arca Real de la capital vallisoletana, domicilio de los padres de la novia.

Las dos víctimas se habían trasladado al citado domicilio acompañados por sus respectivas mujeres y por otras dos personas, también de etnia gitana, donde se habían desplazado para tratar de llegar a un acuerdo sobre el noviazgo de los dos jóvenes.

Tras el tiroteo, la policía detuvo a 11 personas, todas ellas de la familia Teixeira, y se incautó de cinco escopetas de caza, tres armas cortas y abundante munición.

En un principio las pesquisas apuntaron a una posible trama de prostitución y droga como origen de la disputa entre los dos clanes, ya que los dos fallecidos tenían un amplio historial delictivo por robo, tráfico de drogas y proxenitismo, y el padre de la novia antecendetes asimismo por robo. Sin embargo, la policia concluyó finalmente que el único desencadenante de los disparos fue el hecho de que la hija de los Teixeira conviviera con un hijo de los Ferreruela.

El entierro de los Ferreruela se celebró el martes y supuso también el establecimiento de medidas de seguridad tanto en varios puntos de la capital como en el entorno del cementerio municipal y el barrio de España, así como en las inmediaciones de la casa donde se produjeron los asesinatos. Las fuerzas de seguridad mantenían todavía ayer un control en el citado domicilio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de agosto de 2001