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Reportaje:

Dos muertos por un amor prohibido

Una disputa por la relación de dos jóvenes gitanos se salda con la muerte del padre y el tío del novio y la detención de 13 familiares de la novia

La policía vallisoletana busca desde la noche del domingo a la pareja de jóvenes de etnia gitana conocidos como La Ojitos y el hijo del Boy. Su relación, desautorizada por el padre de la chica, desencadenó el doble crimen de la calle Arca Real, en el populoso barrio de Las Delicias de Valladolid. La policía ha dicho que no quiere detenerles, sino sólo conocer su versión de por qué la visita de los familiares del novio a casa de la novia, aparentemente para lograr la autorización paterna a una relación que ya duraba meses, concluyó en un mortal tiroteo en el que fallecieron el padre y el tío del novio, Eduardo y Cipriano Ferreruela Romero, de 54 y 56 años, respectivamente.

Los agentes que lograron entrar en la noche del domingo en el 4º-B del número 63 de la calle Arca Real, donde se habían parapetado los familiares de la novia por temor a una venganza de la familia del chico, encontraron los cuerpos de los dos hombres tirados en el suelo de la cocina, uno encima de otro; uno con dos impactos de bala en la cabeza, y el otro con un tiro en la cabeza y otro en el costado. No hubo, en contra de lo que apuntaban las primeras versiones, herido alguno. Sí hubo un posterior tiroteo entre los ocupantes del piso, de la familia de los Teixeira Jiménez, y miembros del clan de los Ferreruela que esperaban en una furgoneta aparcada en la calle. El vehículo fue alcanzado por cinco disparos en el capó y en la luna delantera.

El padre y el tío del novio, conocidos como el Boy y el Tarzán, llegaron al domicilio de Carlos Teixeira Jiménez acompañados por sus mujeres y por otras dos personas, también de etnia gitana, que acudían como mediadores y que, al parecer, se dieron a la fuga tras la reyerta.

Las investigaciones policiales estiman que la negativa de Carlos Teixeira Jiménez a que una de sus hijas conviviera con uno de los miembros del clan de los Ferreruela fue el único desencadenante de los disparos. Las primeras pesquisas apuntaban a una trama de prostitución y droga como origen de la disputa quizá porque los dos fallecidos tienen un amplio historial delictivo por robo, tráfico de drogas y proxenitismo. También el padre de la novia, ahora detenido con otros 12 miembros de su familia, tiene antecedentes por robo.

La versión que gana terreno sobre cómo una pelea entre familias rivales terminó a tiros presume, según la policía, que tras discutir sobre la relación de la pareja, que vive con los Ferreruela en el barrio de España, al norte de la ciudad, no hubo acuerdo. Las amenazas mutuas subieron de tono cuando uno de los hermanos Ferreruela sacó una pistola que le fue arrebatada por Carlos Rafael Teixeira, de 21 años, uno de los hijos del cabeza de familia. El joven disparó el arma sobre los Ferreruela. Su hermana, María del Mar, de 28 años, remató la faena con una escopeta del calibre 12 que cogió de la habitación contigua. La emprendió a tiros con los dos hermanos que, al parecer, fallecieron en el acto. En el tiroteo también participó el padre con un arma de menor calibre.

Las mujeres de los fallecidos, junto a otras dos personas que se habían desplazado desde Segovia para ejercer de mediadores, huyeron a la carrera de la vivienda. Según algunos vecinos que escucharon la algarabía, los Teixeira continuaron disparando desde la ventana de la casa contra los Ferreruela que esperaban en la calle.

A los once detenidos el domingo del clan de los Teixeira se sumaron ayer otros dos de sus familiares: la mujer, que había sido acogida con sus cuatro hijos más pequeños en una casa de las Hermanas de la Caridad de Valladolid, y otro hijo de 15 años, que el domingo fue conducido a un centro de acogida de menores. La policía sospecha que también ellos dos participaron en la mortal reyerta.

En la noche del domingo, las dos familias, separadas por dos cordones policiales a ambos lados de la calle Arca Real, intercambiaron a gritos amenazas de muerte. Un familiar de los fallecidos logró saltar el cordón policial e incluso abrió el portón del furgón funerario en el que eran trasladados los cadáveres del Boy y el Tarzán.

Ayer continuó la toma de declaraciones a los trece detenidos de la familia Teixeira. Serán puestos a disposición judicial mañana miércoles. Los detenidos vivían en el número 63 de la calle Arca Real desde hacía un año. Según los vecinos, jamás habían causado problemas y sólo era llamativo el elevado numero de habitantes, unas 15 personas, que convivían en un piso de no más de 70 metros cuadrados. Se dedicaban a la recogida de la patata, pero el cabeza de familia cuenta con un historial de siete detenciones por robo con violencia. Uno de los hijos fue una vez detenido por atraco.

Cipriano y Eduardo Ferreruela serán enterrados hoy en Valladolid. Tras practicarles la autopsia, sus cadáveres fueron trasladados ayer desde el Instituto Anatómico Forense a un Iglesia Evangelista de la capital. La policía mantiene desde la noche del domingo un servicio especial de vigilancia en torno a las dos familias rivales pese a que los Ferreruela se han comprometido a no buscar venganza y a que los Teixeira están, en su mayoría, detenidos. La prueba de este compromiso de no agresión se verá hoy, en el entierro. También será hoy cuando la policía podría localizar a la pareja de jóvenes, conocidos como La Ojitos y el hijo del Boy, para preguntarles por qué creen ellos que su relación desató dos muertes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de julio de 2001