Ceremonia en Machu Picchu
Se había vaticinado un efecto devastador, producto de centenares de invitados, para la ciudad sagrada de los incas y patrimonio cultural de la humanidad. (...) Nada de esto ocurrió. La ceremonia de confirmación de su inauguración de mandato ante los apus tutelares que presidió Alejandro Toledo fue un acto sobrio, que en lo central comprendió un pago a la tierra. (...)
El presidente Toledo había manifestado semanas atrás su intención de juramentar el cargo en Machu Picchu, pero se encontró con una imposibilidad constitucional. (...) Este impedimento legal no suprimió la intención original de Toledo ni privó a la ceremonia de significado, pero sí la colocó en el orden de lo simbólico, tal como explicó el mandatario en su breve alocución, en la que habló del sentido de su presencia en ese lugar sagrado para los antiguos peruanos y de su segundo propósito al acudir a él: realizar una promoción turística de Machu Picchu en una magnitud nunca antes intentada. (...) Hubo una transmisión de televisión que cubrió el evento. (...) No hay que descartar un resultado inesperado de esta transmisión: el descubrimiento de Machu Picchu por millones de peruanos, para los cuales esta maravilla es sólo una referencia lejana o de tarjeta postal. Es que el viaje a la ciudad inca, en las circunstancias y precios que se dan hoy, resulta fuera de alcance para buena parte de ellos, cuya precaria economía simplemente no puede afrontarlo. Pero estas condiciones no serán las mismas siempre y hay que esperar que algún día Machu Picchu deje de ser tan inalcanzable para los peruanos (...)
Lima, 30 de julio


























































