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Cebrián debate sobre las crisis que amenazan a la democracia

¿Cómo afrontar la ampliación de la UE hacia el Este, siendo países tan distintos entre sí? ¿Por qué los europeos son ahora más euroescépticos? ¿Qué crisis son las que atenazan a los sistemas democráticos? Sobre estas cuestiones debatieron ayer, en uno de los cursos de verano de la Universidad Complutense, varios expertos de distintos países. La mesa redonda, dirigida por el historiador y académico Hugh Thomas, contó con la participación del ex ministro israelí Shlomo Ben Ami, el consejero delegado del Grupo PRISA, Juan Luis Cebrián, y el profesor de Derecho Político de la Universidad de Oxford Vernon Bogdanor.

La ampliación de la UE al Este no podrá producirse si no hay antes un esfuerzo democratizador en la propia Unión. ¿Cómo conseguirlo? Cebrián esbozó ayer algunos pasos posibles en esta dirección, 'sobre los que habrá que decidir': redactar una constitución europea, una carta de derechos y deberes o crear un segunda cámara, una cámara territorial.

Pero ninguna de estas ideas que se discuten en la actualidad en los foros europeos parecen convencer al profesor Bogdanor, quien cree que la UE está más bien sobrada de instituciones con las que el ciudadano no siente mucha cercanía. 'La gente ha ido perdiendo ilusión en el ideario europeo en la década de los noventa'. Para Bogdanor, 'una segunda cámara europea sería un desastre' y abogó por una 'simplificación' de las instituciones y un mayor control sobre las ya existentes. El déficit, a su juicio, no es tanto democrático como popular y habría que consultar más a los ciudadanos en referendos.

Descrédito de los partidos

Cebrián apuntó algunas crisis que están afectando a la democracia, por ejemplo la de los partidos políticos, cuyo descrédito ante los ciudadanos se debe a la asociación que se hace de ellos con la corrupción y sus métodos de financiación. Cebrián avisó de que esta crisis puede desembocar en fenómenos populistas 'que aprovechan la corrupción para reclamar una especie de nueva democracia directa'. La crisis de la justicia es otro de los factores que apuntó el consejero delegado de PRISA. 'Hay jueces que han obtenido una independencia que les ha permitido impedir el proceso de leyes democráticas'. '¿Quién controla al controlador en el caso de la justicia?', preguntó Cebrián. 'Los jueces estrella, los políticos estrella, los comunicadores estrella son algunos de los poderes actuales que no tienen una autorregulación suficiente', dijo Cebrián. La judicialización de la política en el caso GAL o en el caso Liaño son los dos ejemplos que aportó el periodista.

Citó Cebrián también a las ONG, con grandes poderes algunas, como el Comité Olímpico Internacional, que no son representativas. Y no olvidó el 'fundamentalismo democrático, que consiste en ver la democracia como una ideología que tiene que imponerse'. 'El caso del Gobierno español es evidente, llevan la Constitución como estampa o estandarte', dijo. 'La Constitución no es nada más ni nada menos que un método', señaló.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de julio de 2001