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Reportaje:

2.000 textos para la historia de dos siglos

Isidoro Valcárcel Medina convierte en un acto creativo la investigación sobre cada año de nuestro tiempo

'Yo detesto la historia, me parece un cotilleo superficial y anodino', afirma Isidoro Valcárcel Medina (Murcia, 1937), un pionero desde los años sesenta del arte conceptual y de las instalaciones. En los últimos seis años se ha metido en el proyecto de escribir 2.000 historias de cosas sucedidas, una por cada año, que se acaba de convertir en la edición de la obra 2000 d. de J.C., primer título de Entreascuas editores, vinculados a la sala alternativa Circo Interior Bruto, de Madrid. Las 2.224 páginas se dividen en tres tomos que incluyen los años 1 a 1000, 1001 a 2000 y un pequeño volumen con los índices temático, onomástico, toponímico y la bibliografía.

Valcárcel Medina dice que 2000 d. de J.C. no es un libro de historia, ni de arte, ni una obra literaria, sino 'un acto creativo'. Con este proyecto ha querido 'dignificar la historia' e 'intervenir en los acontecimientos del devenir humano'. En los 2.000 años -cada página está dedicada a un año- se habla de la naturaleza del hombre, del amor, del arte, de la política, de la sociedad, a través de un hecho real que sucede en cada año, rescatado en una investigación de bibliotecas y archivos, sobre todo en el Centro de Estudios Históricos, del CSIC. El artista buscó el patrocinio de cada año a 1.000 pesetas, y así aparecen los nombres en cada página.

'Todos mis trabajos están hechos pensando en el espectador, y en este caso tiene que hacer el esfuerzo de entrar en el estuche y desbrozar este artefacto inarmónico'. Valcárcel Medina se considera un artista conceptual, en el sentido de prioridad de la idea frente al objeto -'la mayor obra conceptual es Las meninas'-. 'En estos seis años realmente he vivido la experiencia de hacer un trabajo por encima de la producción de una obra artística'. En su caminar 'por un lugar marginal', el artista escribe desde el momento actual y a partir de un hecho histórico, que se deben leer con 'un espíritu inconformista'. Asegura que 'el arte no está pensado para resolver problemas, sino para crearlos', un lema que aplica a sus performances e instalaciones, como en los trabajos de los setenta que presenta ahora en la exposición colectiva Antagonismos, abierta hasta el 14 de octubre en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de julio de 2001