Interior cree que la violencia callejera catalana ya imita a Terra Lliure y ETA

Pasqual Maragall pide al ministerio 'que hable menos y actúe más'

Al estilo de la extinta organización terrorista Terra Lliure o de los grupos Y de apoyo a ETA. Así considera el Ministerio del Interior que han empezado a actuar ya los grupos antisistema que en los últimos días han intensificado sus acciones de violencia callejera en Cataluña, los cuales ayer de madrugada dieron un salto cualitativo con la colocación de un artefacto complejo que causó tres heridos leves en el centro de Barcelona. Esta vez no se trataba de un cóctel mólotov de fabricación sencilla, sino de una cantiplora con explosivo unida a una botella de cámping gas con líquido inflamable, posiblemente gasolina, y metralla compuesta por trozos de plomo.

'El objetivo era hacer mucho daño y causar destrozos, pero un artefacto así también puede matar a una persona si la coge de lleno', aseguró ayer un portavoz de la Delegación del Gobierno en Barcelona. Las mismas fuentes aseguran que para preparar un explosivo de esas características son necesarios unos mínimos conocimientos.

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El artefacto estalló ayer a las 2.30 horas en una de las ventanas de una oficina de La Caixa de la calle de Balmes de Barcelona. Como consecuencia de la explosión quedaron hechos añicos los vidrios de la entidad, la reja de seguridad de la puerta de entrada a la oficina y el mobiliario del interior. La onda expansiva afectó también a tres establecimientos comerciales y a la entrada de los inmuebles colindante. Los cristales de la sede del periódico La Vanguardia también quedaron destrozados.

'Kale borroka' en Barcelona

La Delegación del Gobierno insistió ayer en que esta acción avala las tesis que vienen manteniendo desde hace meses, en el sentido de que los actos de violencia callejera que se viven en Cataluña desde hace meses son una importación de la kale borroka (la violencia callejera en el País Vasco), tesis que no comparte ningún partido catalán, excepto el Partido Popular. En este sentido, el jefe de la oposición socialista en el Parlament, Pasqual Maragall, volvió a marcar distancias con las tesis del PP y de la delegada del Gobierno, Julia García-Valdecasas. 'Lo que me preocupa es que en lugar de actuar se vayan inventando denominaciones ', aseguró Maragall tras la reunión de la ejecutiva socialista. 'Esto no acaba de ir bien y es responsabilidad de la Delegación del Gobierno', añadió.

El líder socialista exigió a García-Valdecasas que si el problema es tan grave como dice, convoque de inmediato al consejero de Interior de la Generalitat y a los responsables de seguridad de los ayuntamientos con el fin de elaborar un plan conjunto para hacer frente al fenómeno. 'Hay que hablar menos y actuar más', concluyó. El ministerio, por su parte, considera que no hace falta convocar esta reunión porque las instituciones siempre han estado de acuerdo en cómo se ha de actuar. 'Lo que es necesario es un mayor consenso político y una clara condena de estas acciones, porque algunas actitudes pueden ayudar implícitamente a legitimarlas', dijo un portavoz

El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, que se encontraba ayer en Santander, mostró su 'preocupación' por estas acciones de violencia callejera. No obstante, puntualizó que, 'por supuesto, no se trata de auténtico terrorismo', informa Efe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0027, 27 de julio de 2001.

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