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Reportaje:

El terror ruso sigue en Chechenia

Human Rights Watch denuncia una nueva oleada de torturas y secuestros en los últimos 10 días

Según Vladímir Putin, ya no hay guerra en Chechenia. La ganaron las tropas rusas. Sólo quedan coletazos de una lucha contra bandidos, mercenarios y narcotraficantes extranjeros. Pero la realidad le contradice a diario. Todavía hay guerra, aunque ahora sea muy diferente a la que siguió a la entrada de la imponente máquina militar rusa en la república rebelde a comienzos de octubre de 1999.

Se acabaron los bombardeos masivos de las ciudades. Grozni es una ruina sobre las ruinas de la primera guerra (1994-1996) y, como el resto de núcleos de población importantes, está en poder de las tropas federales, al menos durante el día. Otra cosa es cuando cae la noche: los soldados se ven obligados a refugiarse en sus cuarteles y las calles y muchas carreteras son tierra de nadie o de la guerrilla.

Tampoco hay grandes batallas, aunque sí esporádicas operaciones importantes, sobre todo en la zona montañosa fronteriza con Georgia. Pero el goteo de muertes entre las tropas rusas es incesante. Ayer, fuentes militares facilitaron a la agencia Interfax el último resultado: 3.433 muertos (2.036 del Ministerio de Defensa y 1.397 de Interior), además de 10.160 heridos. Los comités de madres de soldados estiman que hay que multiplicar por tres para acercarse a los datos reales. Oficialmente, en la primera guerra hubo 3.826 muertos y 17.892 heridos.

Hay guerra en Chechenia, y muy sucia además. Tanto que gran parte de la población mira a los soldados rusos como fuerza de ocupación, y no de liberación. Ayer, la organización humanitaria Human Rights Watch (HRW) denunció que las tropas federales están deteniendo a centenares, si no millares, de civiles inocentes en una nueva oleada de 'operaciones de limpieza' en busca de guerrilleros.

Testimonios recogidos en diversos pueblos hablan de torturas, malos tratos y extorsión de los detenidos. 'El nivel de detenciones arbitrarias que se están produciendo ahora no tiene precedentes', asegura Elisabeth Andersen, directora ejecutiva de HRW para Europa y Asia Central.

La organización (probablemente la más activa en Chechenia) habla de acciones de este tipo durante los últimos 10 días en Sernovodsk, Alján Kalá, Asinovskaya, Kurchaloi, Mairtup, Stariye Atagui y dos distritos de Grozni. En algunos casos, eso ha provocado un aumento del flujo de refugiados hacia la vecina república de Ingushetia, donde ya se hacinan más de 150.000 que no se atreven a regresar a sus hogares.

Así resume una vecina de Sernovodsk, a la que HRW identifica sólo como Aset A., lo ocurrido el 2 de julio, al día siguiente de la explosión de una bomba que mató a varios soldados: los carros de combate entraron por la noche y a las seis de la mañana llegaron los helicópteros que transportaban fuerzas especiales. A las diez empezaron a registrar casa a casa y detuvieron a la mayoría de los varones, incluidos un chico de 14 años y otro de 15. Casi todos fueron liberados al día siguiente.

Ramzán R. (otro nombre ficticio) reveló que él y otros detenidos fueron apaleados y torturados con cables eléctricos. Varios testimonios señalan que se les obligó a firmar un documento en el que decían que no tenían ninguna queja sobre el trato recibido. Así es la paz rusa en Chechenia.

Palabras que matan

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