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El trasplante de dos manos a un amputado corrige la zona del cerebro que las controla

El córtex motor del paciente se renormaliza en cuestión de meses tras el doble injerto

Cuando Denis Chatelier perdió ambas manos en un accidente, en 1996, la zona del cerebro que regula los movimientos (el córtex motor) se remodeló para abarcar la nueva realidad de su propietario: las zonas cerebrales que antes controlaban los dedos pasaron a ocuparse del área del muñón. Los cirujanos del Hospital Herriot de Lyón (Francia) le trasplantaron las dos manos de un muerto en enero de 2000, y en tan sólo cuatro meses su cerebro se hizo cargo de la nueva situación y volvió a poner los centros de control en su sitio original. Así de simple.

El córtex cerebral está dividido en áreas especializadas: las que interpretan la información visual están encima de la nuca, las que programan estrategias están cerca de la frente, etcétera. El córtex motor forma una banda en la zona en que se pone una diadema. Las zonas más altas de esa banda controlan el pie, y según va uno bajando hacia la oreja encuentra los centros de control de la pierna, el tronco, el brazo, la mano y la cara: el resultado es el llamado homúnculo motor, una especie de mapa del cuerpo impreso en las neuronas cerebrales.

Pascal Giraux, Angela Sirigu y sus colaboradores, del Instituto de Ciencias del Conocimiento de Bron (Francia), examinaron el cerebro de Denis Chatelier antes y después de que se le trasplantaran las dos manos de un muerto, y publican los resultados en el número de julio de Nature Neuroscience. La amputación de ambas manos provocó un desplazamiento hacia abajo del homúnculo motor de Chatelier: la zona que controlaba la mano pasó a controlar los músculos del área del muñón, y el resto del homúnculo se reacomodó a esa ganancia de espacio.

Esta remodelación es más o menos la contraria de la que ocurre en los niños que aprenden a tocar el violín: las zonas cerebrales que regulan la mano izquierda se expanden a costa de los aledaños, en vista de las desalmadas exigencias técnicas del instrumento.

Tras el trasplante, el córtex motor de Chatelier se dio cuenta de algún modo de que tenía otra vez dos manos a su servicio y se remodeló de nuevo para dejar las cosas como estaban antes de la amputación.

Inmediatamente detrás de la banda del córtex motor hay otra, llamada córtex somatosensorial, que dibuja un homúnculo similar, sólo que dedicado a percibir sensaciones de cada parte del cuerpo. Los efectos del trasplante son los mismos en esta otra banda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de junio de 2001