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El repliegue del Ejército británico y la nueva policía, puntos críticos

John Reid, ministro para Irlanda del Norte, señaló esta semana que el repliegue del Ejército británico se efectuará una vez que esté avanzado el desarme del IRA. No habrá un intercambio paralelo y simultáneo de armas republicanas y tropas británicas como desea el Sinn Fein y teme el unionismo. Las concesiones se limitarán posiblemente al derribo de torres de control y otros puestos de seguridad en zonas fronterizas de fuerte arraigo republicano.

En cuanto a la reforma policial, el Gobierno de Tony Blair parece dispuesto a enmendar la legislación para acomodar las críticas de republicanos y nacionalistas y levantar su mutuo boicoteo al nuevo Servicio de Policía de Irlanda del Norte. En su contra tiene al Partido Unionista del Ulster (UUP), que cerró la asamblea anual ayer en Belfast con una tajante oposición a permitir 'nuevas concesiones' en la materia. Blair y su homólogo irlandés, Bertie Ahern, podrían viajar a la provincia esta semana para dar un impulso a la negociación que evite una nueva crisis. Pero el tercer protagonista de las rondas anteriores, la Administración norteamericana, estará ausente en este crucial momento del proceso de paz. El asesor del presidente George Bush en temas irlandeses, Richard Haass, viajó la semana pasada a la provincia con un mensaje tan claro como opuesto a su antecesor: 'Estamos preparados para ayudar, pero la llave no está en Washington. La mediación estadounidense no está en perspectiva. El énfasis debe situarse en los partidos locales'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de junio de 2001