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Deshojando la margarita sobre la jefatura del Gobierno

El gran vencedor de las elecciones legislativas del domingo en Bulgaria, el antiguo rey Simeón, se resiste a pronunciarse sobre la posibilidad de asumir el cargo de primer ministro. Simeón maneja varias opciones y escenarios a la hora de decidir sobre su futuro político.

El triunfo electoral del Movimiento Nacional Simeón II (MNSII) ha sido arrollador. Se cumplió lo que el sociólogo Iván Krastev comentó al analizar el fenómeno Simeón y compararlo con 'un terremoto de 10 grados en la escala de Richter'.

Traducido al español, se podría decir que el resultado logrado por Simeón sería como si el antiguo pretendiente carlista Carlos Hugo de Borbón-Parma fundase un movimiento que en dos meses lograra tantos votos como el PP, PSOE, CiU y el PNV juntos. Ni más, ni menos. Esta avalancha de votos supone un éxito, pero también una carga, para el depuesto monarca, por el alto nivel de expectativas despertadas.

Simeón II no sólo evita responder sobre si será primer ministro, sino que también huye, cual diablo del agua bendita, de la pregunta sobre la elección entre monarquía o república.Asegura el ex rey que no es una cuestión prioritaria, sin duda consciente de los sondeos de opinión que registran algo más de un 80% de ciudadanos favorables a la república.

Si asume la jefatura del Ejecutivo, Simeón se involucrará en la difícil política concreta y, dados los graves problemas de Bulgaria, corre el riesgo de quemar muy pronto el capital acumulado este domingo. Para una futura restauración monárquica sería mas funcional disponer de un primer ministro como posible fusible si las cosas vienen mal dadas. No obstante, algunas personas del entorno de Simeón consideran que el ex rey podría quedarse marginado si regresa a Madrid. Permanecer en Bulgaria sería lo lógico, pero para ello necesita una infraestructura, sin duda cara. Esto lo podría conseguir desde la jefatura del Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de junio de 2001