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Los peronistas aseguran que Menem es un preso político del Gobierno argentino

El hermano del ex presidente advierte de que el caso traerá consecuencias políticas

El juez Jorge Urso, que ordenó la semana pasada la detención de Menem como presunto jefe de una asociación ilícita que vendió armas a Croacia y Ecuador en los años noventa, decidirá en los próximos días si procesa al ex mandatario.

En una conversación con EL PAÍS, Eduardo Menem, una de las personas más cercanas al ex presidente, asegura que las reglas del juego político 'han sido tergiversadas por esta acción del Gobierno' y anuncia que desde la oposición, los peronistas no avalarán aquellos proyectos de ley que no compartan. Y puso como ejemplo los poderes que el Congreso otorgó al ministro de Economía, Domingo Cavallo, para aplicar el llamado plan de competitividad para salir de la recesión.

En las actuales circunstancias, el PJ difícilmente habría dado carta blanca a Cavallo. Los peronistas tienen mayoría en el Senado y controlan los Gobiernos de las provincias más importantes. 'No vamos a convalidar ninguna de las barbaridades que está haciendo el Gobierno', añadió el senador Menem.

La interpretación de Eduardo Menem sobre la detención de su hermano apunta un solo fin: 'Estamos en periodo electoral y tratan de disimular el total fracaso de este Gobierno. La detención de Menem le viene bien al Gobierno porque tira una cortina de humo sobre su ineficiencia'. Para el hermano del ex presidente, 'este juicio es una farsa' y la acusación de asociación ilícita no tiene ningún fundamento. 'El juez ha incurrido en gravísimas fallas procesales que han violado el derecho de defensa y la garantía del debido proceso, ha engañado al imputado citándolo para el 13 de julio, de la noche a la mañana adelantó 45 días la indagatoria y le dio tres días para concurrir en un expediente de más de 20.000 hojas. Era imposible ejercer el derecho de defensa'.

El PJ atribuye el cambio de actitud del juez Urso, nombrado por el Gobierno de Menem, a su situación personal, 'porque está sometido a un juicio político en el Consejo de la Magistratura por enriquecimiento ilícito y cree que si muestra actos de supuesta independencia podría frenar la acusación grave'. 'Está sobreactuando en su independencia y tiene al ex presidente Menem prácticamente de rehén. Es un acto de autoritarismo judicial'.

Sobre el fondo de la cuestión (las actuaciones ilícitas en el escándalo del desvío de las armas y las responsabilidades) separa dos aspectos: 'La tramitación de la venta de las armas ha sido irreprochable. Una segunda parte es adónde fueron las armas, y dónde se produjo el desvío materialmente. Ese tema puede dar a una imputación penal'. No da mayores precisiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de junio de 2001