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EL PACTO DE LA ACADÈMIA

Las Cortes aprueban sin ningún voto en contra la constitución de la Acadèmia de la Llengua

Satisfacción de las fuerzas políticas y sociales por la puesta en marcha de la institución

Las Cortes Valencianas vivieron ayer una sesión solemne con ocasión del pleno extraordinario en el que fueron elegidos los miembros de la AVL. La expectación era grande, más por la trascendencia del acuerdo que PP y PSPV cerraran la noche del jueves que por el resultado de la votación, que, como en las grandes ocasiones, se llevó a cabo mediante urna. Ésta refrendó con holgura la lista de académicos pactada: 83 diputados votaron a favor y sólo seis en blanco. Cinco de las papeletas en blanco correspondían a los parlamentarios de Esquerra Unida (EU), grupo que en septiembre de 1998 votó en contra de la ley de creación de la AVL. El portavoz de EU, Joan Ribó, justificó el viraje porque a pesar de no haber intervenido en las negociaciones y aunque calificó de 'excesivo' el 'peso pólítico' de la lista de académicos, consideró que su formación quiere 'participar' en cualquier proyecto que suponga potenciar el uso del valenciano.

A pesar de que antes de iniciarse el pleno se especulaba con la posiblidad de que se registrara la fuga de algún voto, la aparición de una sexta papeleta en blanco durante el escrutinio causó cierto revuelo en el hemiciclo. Cuando la presidenta de las Cortes, Marcela Miró, extrajo de la urna la sexta papeleta en blanco muchas miradas se dirigieron hacia los bancos del PP, y en concreto hacia el escaño de Rafael Ferraro, ex militante de Unión Valenciana y miembro de la secesionista Real Academia de Cultura Valenciana, que no ha escondido nunca su oposición a la creación de la AVL. Ferraro se apresuró a enseñar su papeleta en blanco -todos los diputados habían recibido una, además de otra con los 21 nombres- para demostrar que la que había introducido en la urna era la que tocaba.

Tras la lectura del resultado de la votación, casi todos los diputados, así como los numerosos invitados que asistieron al pleno, se pusieron en pie y aplaudieron. No lo hicieron los de EU, ni Ferraro, pero tampoco los miembros del Grupo Socialista-Progresistas Joan Francesc Peris y María José Mendoza. Una vez levantada la sesión, se dispararon las especulaciones acerca del origen de la fuga que se había registrado. Mientras el PP apuntaba a los socialistas, éstos señalaban a los populares. Los nombres de Peris, que aseguró haber respetado la disciplina de su grupo, y de Ferraro, que hizo otro tanto, fueron los más citados. Pero también surgió el del consejero de Cultura y Educación, Manuel Tarancón, que ha salido mal parado del proceso negociador después de que Zaplana propusiera a los socialistas su inclusión en la lista de académicos a sabiendas de que difícilmente lo aceptarían. En todo caso, el origen del voto en blanco nunca se conocerá, salvo que el protagonista de la fuga haga una confesión de parte.

La satisfacción por la aprobación de la lista de académicos y por la puesta en marcha de la AVL era mayoritaria. En los pasillos que rodean el hemiciclo de las Cortes, socialistas y populares se prodigaban en pomposas declaraciones de satisfacción por el acuerdo alcanzado, que acaba con muchos años de estéril polémica. Zaplana y Pla se felicitaban mutuamente y hablaban de día 'histórico'. El presidente puso el acuerdo alcanzado con el PSPV -que ha permitido resolver 'uno de los retos más ambiciosos' de su Consell- por encima de otros 'éxitos de estos años' de gestión del PP en la Generalitat, entre los que citó el cierre de la autovía de Madrid, el trazado del AVE y el PHN. Y añadió que 'un día lejano' escribirá un relato sobre las negociaciones que han desembocado en el pacto y contará las 'zancadillas' que han puesto algunos.

Los aledaños del hemiciclo eran un hervidero de gente de muy diversa procedencia. Integrantes de la ejecutiva del PSPV, representantes del Bloc y de Els Verds, miembros del Consell Valencià de Cultura y varios de los nuevos académicos de la AVL habían acudido a las Cortes con motivo de la solemne sesión, para la que algunos diputadas y diputados habían rescatado de los armarios atuendos más elegantes de lo habitual. También los medios de comunicación destinaron más recursos de lo normal, incluido Canal 9, cuyo comité de redacción criticó ayer el tratamiento que la cadena dio el jueves por la noche a la firma del pacto.

Bromas en el bar Entre tanto bullicio, Zaplana se dirigió a la cafetería de las Cortes. Hasta allí le siguieron casi todos sus consejeros. Sólo faltaba uno: Tarancón, quien había abandonado de forma apresurada la sede parlamentaria al acabar el pleno y cuya ausencia fue destacada entre tentempiés, cañas y cafés. La situación en que ha quedado el consejero de Cultura y las consecuencias que ello tendrá para la remodelación del Consell que Zaplana tenía previsto llevar a cabo fueron objeto de comentario. El presidente mantuvo ayer una conversación telefónica con el consejero, al que emplazó para una entrevista el lunes. En el bar, Zaplana se permitió incluso bromear con Pla sobre la remodelación del Consell y le llegó a comentar que tras el acuerdo de la AVL, Olivas podría pasar a Sanidad y el dirigente socialista, ocupar la vicepresidencia vacante. Bromas que dejaron lívido al titular de Sanidad, Serafín Castellano, que se encontraba junto al presidente, y mudaron algún que otro semblante con el radar puesto.

La AVL se constituirá en un plazo de 15 días desde la publicación en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) del decreto de nombramiento de los académicos. La ley señala a continuación que dentro de los 15 días siguientes a la publicación del nombramiento en el DOGV se constituirá legalmente la Acadèmia. Una vez constituida, el pleno de la institución, al que pertenecerán los 21 académicos designados ayer por las Cortes, elegirá de entre sus miembros, por mayoría absoluta, a su presidente. Éste ocupará el cargo durante cinco años y será reelegible por otros cinco años. Todos los académicos son miembros de la institución por un periodo de 15 años y después pueden ser reelegidos. Según la ley, en el plazo de tres meses desde la constitución legal de la Acadèmia, el pleno de la institución deberá remitir al Consell un proyecto de reglamento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de junio de 2001