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Puig pedirá de inmediato que se cree la comisión del 'Pacte pel Valencià'

Tras la votación registrada en las Cortes Valencianas, el Grupo Socialista, a través de su portavoz Joaquim Puig, tiene previsto solicitar de inmediato la creación de la comisión parlamentaria incluida en el Pacte pel Valencià para impulsar la ejecución del resto de objetivos pactados en el acuerdo.

Esta comisión parlamentaria será, de hecho, la tercera pata -junto con la Llei d'Ús i Ensenyament del Valencià y la Acadèmia Valenciana de la Llengua- sobre la que se asentará el marco que ha de posibilitar la equiparación de la lengua autóctona al castellano.

La comisión parlamentaria, que debe contribuir a limar las asperezas existentes tras un acuerdo que destierra el conflicto lingüístico de la agenda política de los partidos mayoritarios, tiene un papel fundamental: determinar 'el calendario de actuaciones' y plantear 'las propuestas legislativas que sean necesarias'. A medida que se acaben de serenar los ánimos tras la tensión de las negociaciones y las euforias y decepciones iniciales del pacto, éste será el instrumento que permitirá eliminar obstáculos como el decreto autonómico de censura previa sobre los libros de texto o facilitar la homologación de títulos equivalentes dentro del área lingüística del valenciano.

El marco fijado ayer por las Cortes Valencianas permite, además, la normalización de una situación que había condenado al ostracismo a importantísimos movimientos sociales como el de les Trobades de Escola Valenciana y creado enconados enfrentamientos en determinadas localidades.

Tanto Eduardo Zaplana como Joan Ignasi Pla reclamaron ayer tranquilidad y un poco más de paciencia para poner a rodar sin alharacas un acuerdo en el que ambos partidos han empleado cerca de tres años de trabajo.

El Pacte pel Valencià, que la casualidad ha hecho que tenga 14 puntos -la misma cantidad de integrantes con reconocidos méritos en valenciano que obligatoriamente debían integrar como mínimo la AVL según la ley de creación-, se convierte también en un auténtico instrumento de convivencia entre las comunidades de castellanohablantes y valencianohablantes. En él se prevé, incluso, la necesidad de convertir el valenciano en un elemento de integración para inmigrantes y residentes extranjeros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de junio de 2001