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Sólo uno de los proyectos para remodelar el paseo del Prado apuesta por construir un túnel

Otras dos propuestas estudian la fórmula de un paso subterráneo, defendida por el Ayuntamiento

El paseo del Prado del siglo XXI deberá tener limitaciones al tráfico privado. Ésa es, al menos, la propuesta más reiterada en los ocho proyectos que se han presentado al concurso convocado por el Ayuntamiento para remodelar el eje Prado-Recoletos con el objetivo de dar más espacio a los peatones. El jurado que decidirá qué propuestas pasan a la segunda fase del concurso se reúne mañana por primera vez. La polémica sobre la construcción de un túnel para absorber el tráfico, como propuso en un primer momento el alcalde, parece zanjada: sólo uno de los proyectos plantea una vía 'semienterrada' y otros dos sugieren que se estudie esa opción. Por la glorieta de Atocha circulan cada día unos 244.000 vehículos.

El proyecto que gane el concurso redactará el plan especial para reconvertir el entorno de las principales pinacotecas del Prado en el salón ciudadano que fue esa zona cuando los madrileños acudían a ella para pasear y en carruajes de caballos. Pero las propuestas que se han presentado al concurso apenas apuntan las ideas que tienen previsto desarrollar para que los ciudadanos puedan transitar entre las pinacotecas y monumentos que jalonan los paseos del Prado y Recoletos. Amparándose en que se trata de la primera fase del concurso, alguno de los participantes oculta incluso qué solución dará al aspecto más problemático de la reforma planteada por el Ayuntamiento: el tráfico y la movilidad.

Así, tras afirmar que tratará 'con extraordinario respeto esos puntos concretos', Miguel de Oriol e Ybarra, responsable del túnel construido bajo la plaza de Oriente, se limita a afirmar: 'No creemos oportuno en esta fase explicar, ni gráfica ni descriptivamente, nuestro proyecto'.

- Tranvía entre Atocha y Cibeles. Aguirre Newman ha presentado el único proyecto que se acompaña con planos de un posible túnel, pero es también el único que aboga por implantar un nuevo sistema de transporte público: el tranvía. Éste empezaría a funcionar entre Atocha y Cibeles, para extenderse después a Embajadores, plaza del Conde Casal y, Castellana arriba, hasta la plaza de Castilla. El túnel absorbería el tráfico de paso con tres carriles en cada dirección, pero se trataría de un área semienterrada, 'para que exista luz natural, aire y los accesos sean cortos'.

- Tertulia de bronce o piedra. Miguel de Oriol considera necesario extender la actuación hasta la plaza de Castilla para incorporar nuevos ámbitos museísticos como el de Ciencias Naturales. El paseo se jalonaría con grupos escultóricos, como una tertulia literaria frente a la Biblioteca Nacional compuesta por figuras en bronce o piedra de Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Pablo Neruda o Camilo José Cela.

- 'Pasear un paseo'. El equipo encabezado por Justo Usle describe los diferentes elementos que se encuentran al pasear por el actual paseo llegando hasta la glorieta de Atocha y las rondas. Define el paseo del Prado como un espacio 'malherido' y 'enfermo' y afirma que 'el Jardín Botánico pide volver a unirse con el Retiro'. Respecto al tráfico, señala que es necesario disminuirlo en superficie. 'Es impensable una solución elevada y, por tanto, la única solución posible es deprimir el tráfico mediante un túnel urbano', aunque reconoce que puede ser inviable porque hay muchos servicios subterráneos en la zona. Por ello, plantea como solución 'más adecuada' que se suprima 'uno de los sentidos de la circulación, dejando en superficie el otro'. Al quedar libre la zona central, se podrían crear 'espacios peatonales de gran magnitud'.

- 'Ciudad de los Museos'. Ricardo Bofill aborda la reforma del paseo del Prado como una oportunidad para 'recuperar las señales de identidad, privilegiando la presencia del peatón sobre el automóvil'. Su propuesta plantea que la actuación se extienda por el sureste, incorporando el Ministerio de Agricultura; por el suroeste, mediante un bulevar arbolado hasta la glorieta de Atocha y continuando hasta el palacio de Oriente; y por el sur, hasta la calle de Méndez Álvaro. 'La integración de edificios notables en esas vías crearía una Ciudad de los Museos de impacto categórico en la realidad europea'.

Bofill señala que el problema más difícil 'lo constituye la accesibilidad y el aparcamiento del vehículo privado'. Propone, por ello, que se despeje el tráfico para privilegiar, en aquellos tramos que lo permitan, el acceso para autoridades, visitas distinguidas y transporte público. Apunta que se debería mejorar la oferta de metro y tren, convirtiendo el apeadero de Recoletos en un intercambiador.

- Concursos anteriores. El proyecto de Álvaro Siza Vieira es quizás el que analiza con más detalle la operación tal y como está definida en el Plan General de Urbanismo, al que califica de 'confuso'. Propone una nueva ficha urbanística y critica que los tres museos pictóricos del paseo -Thyssen, Reina Sofía y Prado- estén inmersos en procesos de ampliación. 'Lo ideal sería que éstos se hubieran puesto en marcha una vez aprobado' el plan especial que nos ocupa. Esas ampliaciones se han decidido en concursos anteriores, cuando tendrían que haber sido posteriores. 'Se va a proceder a la inversa', afirma Siza Vieira, que, al abordar las posibles extensiones del ámbito de actuación, ve necesario integrar la 'solución Nouvel del Reina Sofía' (una plaza como antesala a la ampliación del museo ideada por el arquitecto francés Jean Nouvel).

Respecto al tráfico, Siza Vieira afirma: 'Es muy dudoso que un túnel pudiera tener éxito'. Éste tendría que ser de gran longitud, desde Atocha a Cibeles, 'con enorme coste e impacto negativo en el paisaje'. Las soluciones 'sólo pueden venir por una notable disminución del tráfico privado en el conjunto del área, combinada con un incremento del transporte colectivo y una política racional de aparcamientos', concluye Siza Vieira.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de junio de 2001