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El Festival de Teatro de Sitges se clausura bajo el signo del cambio

Triunfo de Steven Berfoll y Schaubühne

El Festival de Teatro de Sitges (Barcelona) clausuró anoche su 32ª edición dejando tras de sí algunos espectáculos de gran calidad. Magda Puyo, la nueva directora, ha apuntado cambios en la programación que resultan alentadores. Por ejemplo, Steven Berkoff y la berlinesa Schaubühne, triunfadores y platos fuertes de esta edición, se han mostrado interesados en mantener una futura relación con Sitges. En el balance de cifras, hay que apuntar que el festival ha tenido una ocupación del 61%, el 7% más que en la edición del año pasado, aunque el número de espectadores (6.171) es ligeramente menor dado la reducción del aforo.

Steven Berkoff ha presentado Shakespeare's villains, espectáculo creado, dirigido e interpretado por él, que ha sido uno de los placeres más completos de este festival, un espectáculo que, con un desenfado a menudo cómico, diserta sobre algunos de los personajes malvados de las obras de Shakespeare. Disco pigs, presentado por la Schaubühne, obra del dramaturgo irlandés Enda Walsh dirigida por Thomas Ostermeier, ha sido el mejor montaje del festival. Tiene interés antes por la puesta en escena que por el texto que narra, en un lenguaje desenfrenado, una historia de alcohol, broncas, palizas, televisión y discotecas. Un trabajo trepidante de los actores Bibiana Beglau y Marc Hosemann.

Con todo, los montajes más polémicos han sido, sin duda, los de Rodrigo García: After sun y A veces me siento tan cansado que hago estas cosas. Una polémica que arreció con la segunda producción, que es una reflexión sobre la televisión basura, desde la pornografía hasta concursos como Gran Hermano. García, que se presentó por primera vez en Cataluña en la pasada edición del Festival de Teatro de Sitges, recoge buena parte de las intuiciones de los movimientos vanguardistas de las últimas décadas, y en su obra tan pronto aflora la mala leche de Louis Ferdinand Céline como la escritura collage de William Burroughs. Un teatro de vanguardia que es, cuando menos, necesario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de junio de 2001