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Entrevista:JOSÉ CHAMIZO DE LA RUBIA | DEFENSOR DEL PUEBLO ANDALUZ

'Si los inmigrantes votaran, les harían viviendas rápidamente'

La inmigración se ha convertido en uno de los frentes que tiene que atender con mayor frecuencia la institución. Una tendencia que Chamizo prevé creciente.

Pregunta. Todos los partidos han elogiado su gestión. ¿Es una señal de que lo ha hecho bien o de que les ha molestado poco?

Respuesta. No lo sé. Que yo diga que lo he hecho muy bien me parece muy presuntuoso y ridículo; el que diga que no lo he molestado, no es verdad. He querido que la institución tenga un talante dialogante y he intentado ser suave en las formas, pero en el fondo no he cedido un ápice en la defensa de los ciudadanos.

P. ¿Por qué calificó la visita a Almería como la peor de su mandato?

R. Me sentí muy mal. No había proporción entre la realidad que yo había vivido y los mensajes de los representantes públicos. Un problema evidente en Almería, y no hace falta ser Defensor para verlo, es que mucha gente vive en chabolas, aunque de vez en cuando las tiren. Es un problema real y hay una solución que es el decreto de viviendas en el que colaboran Junta y Gobierno. No entendía los argumentos que me daban.

'La postura de los alcaldes es absurda y la realidad de los inmigrantes es dramática''No podemos abusar de los acogimientos preadoptivos hasta que no haya otra opción'

P. ¿Negaban la realidad?

R. Nadie niega la realidad; alguno intentaba disminuir y minimizar el problema. Todo el mundo pedía el cambio del decreto, pero las sugerencias que me aportaban no tenían mucho que ver con el espíritu integrador del decreto. No creo que hubiera problemas en reformar algunos aspectos siempre que no sea en la línea de crear más segregación espacial de la que ya existe.

P. ¿Y las propuestas de los alcaldes aumentaban la segregación?

R. Un punto de eso tenían, aunque no tienen esa perspectiva ni el alcalde de Roquetas de Mar [PP] ni el de La Mojonera [PSOE]. Junto a la alternativa fundamental, que son las viviendas de alquiler para temporeros y para la gente del pueblo que no la tiene, no tengo inconveniente en que se puedan crear pequeños albergues un poco más distantes, pero si no se da la primera condición, no.

P. Pues parece una batalla perdida la de Almería.

R. No creo.

P. El secretario regional del PP pidió que se derogue el decreto.

R. Quiero hablar con él y explicarle la perspectiva de la institución para ver si llegamos a un consenso. Todo se puede reformar, pero hay que ponerse un orden de prioridades y la primera es la integración de la gente en viviendas decentes. El decreto prevé también pequeños albergues, yo estoy abierto a posibilidades como la rehabilitación de cortijos, pero que la única posibilidad sea la segregación espacial... de eso nada, un Defensor no lo puede permitir.

P. ¿La Junta debería meter en vereda a los municipios?

R. Me consta que los partidos, después de lo que dije, han hablado con sus alcaldes y algunos se lo están replanteando. Todo esto es bastante absurdo.

P. Y dramático.

R. La postura es absurda y la realidad es dramática. Espero que lleguen peticiones de municipios del Poniente en los próximos días a la Junta. En Huelva, sin embargo, se va a construir.

P. ¿Porque los alcaldes son más sensibles que en Almería o porque tienen menos inmigrantes?

R. Tiene que ver, primero, con la cantidad de inmigrantes que hay en sus municipios y, segundo, con la actitud de su pueblo hacia los inmigrantes. No olvidemos que detrás muchas veces está que 'me vuelvo a presentar a las elecciones', para qué le vamos a dar vueltas, esto es así.

P. ¿Deberían votar los inmigrantes en las elecciones locales?

R. Entonces se les construiría viviendas rápidamente.

P. ¿Hacia dónde deben ir los servicios sociales?

R. Se han hecho esfuerzos, pero el planteamiento global ha quedado anticuado respecto a la realidad. La calle se ha perdido por parte de la Administración. La descoordinación entre equipos no se puede permitir más. Se invierte mucho en temas y a veces no repercuten en el ciudadano por planteamientos dogmáticos y absurdos que sólo están respaldados por prepotencia y orgullo estúpido que no soluciona la vida de los ciudadanos.

P. ¿A qué se refiere?

R. Por ejemplo, un niño que hay que retirar de una familia. Un informe social dice que se retire y otro que no. Esta opinión muchas veces no está fundamentada en criterios objetivos, sino en que no te puedo ver a ti.

P. ¿Ocurre con frecuencia?

R. No, pero las pocas veces que ocurre hay que denunciarlo y aunque sean excepciones no se pueden permitir. Hay que evitar disfunciones muy graves.

P. ¿Le parece positivo agilizar las adopciones de menores para evitar su institucionalización?

R. Depende. A veces crea colisiones porque no se plantea bien el trabajo con la familia. En alguno sitios se hace, pero no puede haber diferencias entre provincias. Si la retirada es necesaria por el bien del niño, de acuerdo, pero no podemos olvidar a la familia si hay posibilidades. El acogimiento está muy bien como fórmula de no institucionalización, pero no podemos abusar de los acogimientos preadoptivos hasta que no se llega a un punto en el que no hay otra opción porque la familia no cambia.

P. La Ley Penal del Menor recibió elogios por su filosofía, pero la falta de medios genera muchas críticas.

R. Hasta hacer realidad el espíritu de la ley van a pasar varios años. Me preocupa la falta de equipos de medio abierto. Nos olvidamos del espacio donde viven muchos niños con conductas predelincuentes. Y me preocupa la situación de las víctimas. Aparte de la personación como acusación, también se debe debatir la permanencia en centros más de seis meses. En ese tiempo no se celebra un juicio.

P. ¿Debe ampliarse el internamiento preventivo?

R. Habría que alargarlo, porque eso, aparte de los hechos en si, ha creado un rechazo social tan grande a la ley que no se lo merece en muchos aspectos. Sus medidas son bastante serias. No es tan abierta como se ha dicho, aunque en casos de asesinato probablemente los criterios sean más abiertos de la cuenta.

A punto de expirar su mandato, José Chamizo (Los Barrios, 1949) cuenta con bendiciones políticas para seguir. Ha creado un defensor respetado por igual en chabolas y hemiciclos

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de junio de 2001