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Melilla propone a Marruecos un acuerdo para repatriar a los menores

El delegado del Gobierno en Melilla, Arturo Esteban, declaró ayer haber propuesto al gobernador de la provincia fronteriza de Nador (Marruecos), Mohamed Al-luch, un acuerdo bilateral entre ambas ciudades para fomentar la vuelta de los menores irregulares marroquíes con sus familias. Estaban propone que 'los padres acudan a la frontera a recoger a sus hijos y se hagan cargo de ellos', cuando esto no implique riesgos para el menor. En cuanto a la política de acogida que se desarrolla en Melilla con estos menores, afirmó: 'No estamos haciendo personas integradas en la sociedad española, sino delincuentes'.

Esteban indicó que tutelar a los niños extranjeros no consiste sólo en darles alojamiento y comida, sino que debe facilitárseles una formación. También afirmó que se debería imponer 'más severidad' en los centros de acogida para que los jóvenes 'no campen por sus respetos' a cualquier hora 'ni estén delinquiendo prácticamente todas las noches'. Añadió que con un horario restringido de entradas y salidas y una política educativa de integración social 'no se fomentaría el efecto llamada' que ha originado la saturación de los centros de acogida de Ceuta y Melilla.

Reagrupación familiar

El acuerdo con Nador pretende solucionar otro de los problemas que surge con estos menores, la dificultad que existe para devolverlos a sus familias en los países de origen. Su repatriación se complica al ser necesaria una localización previa de los padres, que frecuentemente no pueden ser encontrados bien porque los niños mienten para no ser devueltos, bien porque los propios padres son los que les animan a cruzar la frontera y tampoco quieren que retornen.

Hasta 1998 los menores eran expulsados por la policía como los adultos. Sin embargo, una denuncia de varios agentes de la Policía local de Ceuta terminó con una prohibición expresa de la Fiscalía de Menores de que fuesen expulsados de esta manera. Desde entonces, cuando estos menores sin papeles son localizados en la calle, la policía los traslada a un centro de acogida. Sin embargo, al no ser de régimen cerrado, los chicos pueden entrar y salir con libertad, por lo que muchos optan vivir en las calles, sobreviviendo a base de mendigar y con pequeños hurtos.

Según José Palazón, presidente de Pro Derechos de la Infancia,'no hay solución a corto y medio plazo a esta situación'. 'Y tampoco creemos que su regreso a Marruecos sea una opción'. Según estimaciones de las ONG, el 90% de los niños que atraviesan la frontera y entran en España han sido expulsados de su casa. 'Sus familias apenas tienen recursos para subsistir y empujan a los menores a ganarse la vida. Por eso creemos que es erróneo devolverlos, porque a las pocas horas estarían de vuelta', defiende Palazón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de mayo de 2001