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VICTORIA DE FORZA ITALIA

Berlusconi arrasa en Italia y logra la mayoría absoluta en las dos Cámaras

El líder del centro-derecha reafirma la 'vocación europea' de Italia tras la victoria

El magnate italiano Silvio Berlusconi será primer ministro con mayoría absoluta en las dos Cámaras del Parlamento. La victoria de Berlusconi es personal, además, porque sus dos aliados -el derechista Gianfranco Fini y el secesionista Umberto Bossi- salen debilitados de las elecciones del domingo. En su primer mensaje, Berlusconi atribuyó la victoria al deseo de cambio de los italianos. De la derrota de la coalición de centro-izquierda, El Olivo, se salva relativamente su líder, Francesco Rutelli, que consigue resultados aceptables para su grupo. La jornada estuvo marcada por la desorganización caótica que mantuvo urnas abiertas en algunos puntos de Italia hasta las cinco de la mañana.

Silvio Berlusconi agradeció ayer a todos los italianos -'a los que nos han dado su voto y a los que no'- una victoria electoral que le permitirá gobernar Italia con una mayoría absoluta en las dos Cámaras, cosa que no obtuvo en su primera experiencia como primer ministro, en 1994. El líder de la derecha convirtió sus primeras declaraciones tras el triunfo en las elecciones del domingo, en una aparición institucional, transmitida por el tercer canal de la RAI, la radiotelevisión pública, hasta hace dos días su encarnizada enemiga.

Berlusconi, que apareció sentado detrás de un enorme escritorio de madera noble, vestido con el tradicional traje cruzado azul, leyó el último párrafo del 'contrato' con los italianos que ha firmado en público y que le compromete a realizar al menos cuatro de cinco objetivos esenciales de Gobierno. Después pasó al capítulo de los agradecimientos, saludó a los líderes y amigos de la Unión Europea y de Estados Unidos, hizo un elogio del libre mercado y aseguró a los italianos que serán 'protagonistas' de esta gran tarea transformadora.

El veredicto definitivo de las urnas, difundido ayer por el Ministerio italiano del Interior, otorga a la coalición de centro-derecha una mayoría neta en la Cámara de Diputados que, a falta de los diputados del proporcional, es ya de 276 escaños del total de 630. El Olivo se adjudica 179. En el Senado la mayoría de la Casa de las Libertades es algo menor, 177 escaños frente a los 125 de El Olivo, pero, en todo caso, consistente.

El mapa político italiano no se mueve demasiado con relación a los resultados de 1996, que dieron el triunfo a El Olivo. Y no puede decirse que las elecciones del domingo hayan sido un paseo triunfal para Silvio Berlusconi, como había pronosticado el centro-derecha. De hecho, la Casa de las Libertades en su conjunto supera ligeramente el 52% de los votos en la Cámara baja, pero en el Senado las distancias se acortan. La derecha obtiene el 42,5% de los sufragios frente al 38,7% conseguido por El Olivo.

Los escrutinios obtenidos vendrían a componer un cuadro muy similar al de marzo de 1996, cuando ganó el centro-izquierda, aunque las fuerzas cambian de peso en el interior de las coaliciones. Berlusconi puede vanagloriarse de haber colocado a Forza Italia a la altura de la vieja Democracia Cristiana italiana, rozando el 30% de los votos, pero ha sido a costa de sus aliados. Alianza Nacional, el partido postfascista, baja de 14% a apenas el 12% de los sufragios, descienden dos puntos los dos socios democristianos (Biancofiore) y la Liga Norte se precipita del 11,1% al 4%, superando apenas la barrera mínima para entrar en el reparto proporcional de escaños. 'El apoyo a Berlusconi nos ha costado este desastre', dijo Umberto Bossi nada más publicarse los resultados prácticamente definitivos.

Algo parecido ha ocurrido en El Olivo. Los Demócratas de Izquierda, principal motor de la coalición, obtuvieron el domingo el peor resultado de su historia. Han descendido del 21,1% de 1996, al 16,5% de los votos. Un dato que contrasta con el de la Margarita, la minicoalición de cuatro partidos guiada por el candidato de El Olivo, Francesco Rutelli, que sube al 14,5%. Rutelli aceptó ayer la victoria de Berlusconi como 'legítima' y prometió llevar adelante una 'oposición incisiva' que se volcará entre otras cosas, en conseguir que el conflicto de intereses que lastra a Silvio Berlusconi se resuelva satisfactoriamente.

Con los resultados electorales en la mano, Rutelli puede aspirar a convertirse en el nuevo líder de la oposición. Los ex comunistas no están en situación de disputárselo, al menos aparentemente, con apenas dos puntos más en la escala de votos. 'Nuestro partido ha sido penalizado claramente por el resurgir del centrismo de la Margarita', reconoció ayer Pietro Folena, el único dirigente de la Quercia que se ha presentado ante los electores. Los demás, Walter Veltroni y Massimo D'Alema, estaban ayer demasiado pendientes de los resultados personales en la batalla electoral.

Desastrosos han sido también los resultados de Los Verdes, que desaparecen prácticamente, y con ellos el grupo formado junto a los socialistas de Enrico Boselli. La ira de los militantes y dirigentes de El Olivo se concentró nuevamente en Fausto Bertinotti, el líder del Partido de Refundación Comunista (PRC) que se negó a pactar con la coalición en vísperas de las elecciones. El PRC ha mantenido más o menos a sus electores, adjudicándose el 5% de los votos

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de mayo de 2001