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Vattimo receta libertad para luchar contra el pensamiento único

El filósofo habla sobre 'Lenguaje y realidad'

Gianni Vattimo (Torino, 1936) se definió ayer como un filósofo en paro que trabaja como diputado europeo de la izquierda aunque siga defendiendo el pensamiento débil, su escuela filosófica. Como parlamentario de la Izquierda Democrática Italiana -'la palabra socialista en Italia todavía no está bien vista'-, Vattimo comparó el pensamiento único con un poder de tipo berlusciano -'en el caso de que él tuviera un pensamiento filosófico'- y como una especie de conformismo de bajo perfil.

Su actitud filosófica y su actual situación política convergen en este momento en un mismo punto: la lucha por integrar la filosofía en el proceso histórico. Vattimo, que ayer impartió una conferencia en torno a la filosofía de Nietzsche titulada Lenguaje y realidad en el cine-estudio Bellas Artes, confesó que, pese a sus nuevas ocupaciones en el Parlamento italiano, no ha tenido el suficiente coraje como para aislarse. El pensamiento débil le expone a demasiadas tentaciones. 'Las conferencias, las traducciones y la popularidad de mi pensamiento me ofrecen muchas ocasiones para viajar al extranjero y proseguir mi tarea filosófica', aseguró en perfecto castellano en una conferencia de prensa.

Como filósofo, Vattimo defiende que los saberes son múltiples y que no son reducibles a un pensamiento único. 'Para saber dónde estamos hay que repasar la historia de la noción del ser desde los griegos hasta ahora. El pensamiento de hoy no puede desarrollarse como fruto de un pensamiento centralizado', explicó el autor de Las aventuras de la diferencia. El catedrático de Filosofía de la Universidad de Turín centró parte de su intervención en criticar su realidad más cercana personalizada en su oponente político Silvio Berlusconi, defensor de un poder fuerte para Italia. 'Berlusconi no va a construir un nuevo fascismo. Siendo un vendedor como es, necesita una sociedad abierta donde la ética católica no sea demasiado rigurosa, si no no se venderían sus productos semiporno'. No negó, sin embargo, que Berlusconi puede suponer un peligro para la democracia dada su intención de administrar Italia como una finca.

La transformación de la realidad que se está produciendo, la manipulación genética, las técnicas de clonación y los riesgos de modificación irreversible del mundo centraron también las críticas del filósofo italiano. 'El problema verdadero frente a la tecnología es aceptar débilmente sus consecuencias. No se puede volver a la situación de antes. Se trata de imponer una disciplina y una ética a la ciencia'. La naturaleza, en opinión de Vattimo, no resuelve el problema. 'No está claro que la naturaleza sea buena en sí misma. La única forma de respeto es la libertad', actitud que puede aplicarse lo mismo a la eutanasia que a la práctica de la religión. Consultar siempre al otro y discutir, ésa es la filosofía del autor de El final de la modernidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de mayo de 2001