¿No se puede?
La 'suspensión indefinida' de los diálogos con el Gobierno que anunció el ELN tiene un significado que va más allá de sus habituales bandazos o bravuconadas. Es un hecho preocupante, porque puede ser la evaporación irreversible de la posibilidad de una solución política negociada con un grupo armado. (...) Es también una guerrilla que ha manifestado mayor transparencia y disposición a llegar a acuerdos que las FARC. (...)
Lo que ha sucedido es bien preocupante, porque, si el ELN quiere iniciar el proceso, si el Gobierno quiere, si también quiere la comunidad internacional, (...) ¿por qué no se ha podido? Por una razón tan sencilla como dramática: Carlos Castaño y su ejército privado no quieren. Y se están saliendo con la suya.
El hecho (...) está lleno de ominosas implicaciones. La primera es la manifiesta incapacidad del Gobierno para garantizar una mínima seguridad en la zona. Pero también la duda que surge sobre su capacidad para comprometer a las fuerzas militares en la cabal aplicación de su estrategia de paz en esta región del país y con este grupo insurgente. Lo cual ha suscitado, a su vez, suspicacias acerca de la real disposición del Ejército para enfrentar al paramilitarismo en este escenario concreto.
(...) Y hay que conocer al ELN un poco para anticipar cómo podrá reaccionar en caso de un desplome definitivo del proceso. Una guerrilla con su componente místico-fanático es capaz de terribles coletazos cuando se siente arrinconada y humillada.
Bogotá, 22 de abril


























































