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Toledo promete la detención de Fujimori y Montesinos al cerrar la campaña en Perú

Los peruanos eligen mañana presidente en las primeras elecciones tras la huida del dictador

Toledo, candidato que lidera las encuestas con un 40% de las preferencias, eligió la plaza limeña Manco Cápac para poner fin a su larga campaña de más de un año. Su discurso estuvo orientado a convencer al 25% de indecisos de que él encarna la opción de cambio y futuro, de paz y bienestar para Perú. En el estrado principal estuvieron junto a Toledo su esposa, Eliane, su hija, Shantall y el escritor Mario Vargas Llosa.

El líder de Perú Posible solicitó un mandato claro y contundente para poder ganar en primera vuelta -con más del 50% de los votos- y para ahorrarle así al país más confrontación. Prometió acabar con el continuismo, la corrupción, el desempleo y la pobreza. Enfatizó que encargará a su eventual ministro del Interior la tarea clave de capturar a Vladimiro Montesinos, ex hombre fuerte de Perú, y añadió que no descansará hasta lograr la extradición desde Japón del ex presidente Alberto Fujimori.

'Atrás quedará la noche oscura, la dictadura ignominiosa, la corrupción, la falta de trabajo, la desesperanza. Se abrirá paso, en cambio, a una nueva etapa, una etapa democrática, limpia y promisoria', manifestó.

Quizás porque confía en contar con el respaldo mayoritario de los limeños, Lourdes Flores, socialcristiana, se trasladó a la combativa ciudad sureña de Arequipa para cerrar su campaña.

Desligarse del pasado

'Nada nos une ni nos ata al pasado. Si Lourdes llega a ser la primera presidenta mujer del país será para zanjar el oscurantismo', dijo la candidata, al mismo tiempo que se comprometió a luchar contra la corrupción y ratificó que no representa el continuismo del fujimorismo, ni su política económica. 'Mi propuesta representa un tiempo nuevo para la descentralización, un cambio para las mujeres y hombres honestos del país'.

La única mujer que se postula a la presidencia ocupa el segundo lugar con el 25% de las preferencias electorales, en un virtual empate con el ex presidente Alan García, quien gobernó el país entre 1985 y 1990. Éste puso fin a su campaña electoral en la ciudad norteña de Trujillo, cuna del aprismo. Los tres candidatos con mayor opción dejaron de lado los ataques personales y políticos para hacer una llamado a la concordia, a unir esfuerzos para que, quien resulte vencedor, sepa que puede contar con el concurso de sus rivales coyunturales. De este modo, instaron a tender puentes entre todos como única manera de enfrentar con eficacia los graves problemas del país.

Estas elecciones pondrán fin a uno de los períodos más oscuros de la historia republicana, diez años en que la mafia, liderada por Fujimori y Montesinos, dejó en escombros la economía, machacó la dignidad del pueblo y acabó con las esperanzas de los peruanos. El jueves, por otra parte, fue detenido el ex comandante general de las Fuerzas Armadas, Nicolás de Bari Hermoza, por los cargos de tráfico ilícito de drogas y encubrimiento. Además, se difundieron ocho vídeos en los que se pudo observar a mandos militares firmaron un 'compromiso de honor', de adhesión incondicional al gobierno liderado por el ex presidente Alberto Fujimori y su secuaz, Vladimiro Montesinos.

El general Hermoza jugó un papel clave en el fujimorismo y formó junto con el ex mandatario peruano y su ex asesor, el triunvirato que manipuló el destino del país desde 1992. Hasta 1998 fue jefe inamovible del Ejército por disposición expresa e ilegal de Fujimori y, aunque se le atribuye la derrota de la subversión, también se le imputa el fracaso ante Ecuador en el conflicto armado de 1995. Finalmente, su oposición al Acuerdo de Paz le costó el puesto y Montesinos se deshizo de él.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de abril de 2001