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El Ararteko revela que los menores se tienen que 'buscar la vida en la calle'

La oficina del Defensor del Pueblo vasco ha constatado en su informe del año 2000 una realidad creciente en Euskadi y en el resto de España: la presencia de menores inmigrantes solos, sin documentación y sin ningún tipo de protección. De los siete menores que fueron atendidos por la red asistencial de las diputaciones en 1996 se pasó a 144 en 2000. Su presencia es desigual en las tres provincias, concentrándose la problemática en Guipúzcoa. Según el Ararteko, esta realidad exige la incorporación de nuevos recursos a la red de atención a menores desprotegidos que permita atender sus necesidades específicas, derivadas de su desarraigo familiar, situación administrativa, idioma diferente y desconocimiento del entorno.

La procedencia mayoritaria de este colectivo es el Magreb (cerca del 70% del total) y, en menor medida, otros países de Europa, de África y de Asia. La intervención de los servicios sociales de las diputaciones se produce a instancias de la policía cuando los detiene en la calle, en la frontera o en los puertos.El informe del Ararteko revela que estos menores 'se buscan la vida en las calles' de localidades, sobre todo, guipuzcoanas, sin 'ningún tipo' de protección familiar e institucional y sin documentos. En Guipúzcoa, los ingresos en centros dependientes de los servicios sociales forales han pasado de dos en 1996, a 85 el pasado año, con un total de 300 en el periodo comprendido entre 1996 y el año 2000.

En un principio, este colectivo de menores inmigrantes se divide entre quienes se encuentran de paso con la intención de partir a otros lugares y quienes optan por integrarse en el territorio. Sin embargo, la institución del Ararteko alerta en su informe, recién entregado al Parlamento vasco, de que las cifras de ingresos y salidas en los centros muestran que 'existe un número significativo de menores que ni están de paso en el territorio ni permanecen en el centro'.

Este fenómeno llevó a la Diputación guipuzcoana a habilitar una miniresidencia específica para este colectivo, que se puso en marcha en septiembre de 1997 bajo la supervisión de la Cruz Roja. En el mes de agosto de 2000 entró en funcionamiento un nuevo servicio gestionado también por la Cruz Roja, aunque mediante un convenio anual con el propio Ejecutivo foral.

Necesidad de coordinación

Según el Ararteko, es necesario abordar esta problemática analizando en primer lugar las razones por las que los actuales centros no responden a sus expectativas y planteando otro tipo de respuestas.

La Diputación de Guipúzcoa ya ha respondido al requerimiento con el compromiso de estudiar las propuestas de mejora. La institución foral constata las 'dificultades de trabajo' con este sector, el esfuerzo de los educadores y la necesidad de coordinación con las instancias implicadas para resolver problemas relacionados con la falta de documentos y la desprotección.

En Vizcaya y en Alava, según el Defensor vasco, no se ha apreciado la presencia de un grupo significativo de menores extranjeros en la calle y sin protección. En Vizcaya, la Diputación atendió el año pasado a 52 menores frente a los cinco de 1996, y en Álava fueron siete por ninguno hace cinco años.

Durante la visita de los colaboradores de la oficina del Ararteko a los centros habilitados por la Diputación de Vizcaya para estos menores, los responsables forales aprovecharon para insistir en la conveniencia de promulgar una legislación autonómica que regule las características de este tipo de centros. Se trata de una cuestión que en su momento también reclamó el Ararteko. Mientras no exista esa legislación, la institución foral pretende abordar la cuestión en su plan de infancia.

La Diputación de Álava decidió reforzar en diciembre del año pasado su red de recursos para menores inmigrantes con un nuevo servicio de siete plazas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de abril de 2001