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Reportaje:

Política Territorial, un departamento gafe

Molins será el presidente del Centro de Cálculo de Sabadell

La marcha de Joaquim Molins, que ayer abandonó formalmente el Ayuntamiento de Barcelona para incorporarse dentro de unos días al Centro de Cálculo de Sabadell, ha puesto de relieve la mala fortuna que ha acompañado a los candidatos nacionalistas al Ayuntamiento de Barcelona. Todos han terminado fuera de la política. Pero Molins presenta en su biografía otro cargo que parece marcado por una extraña maldición: el de consejero de Política Territorial.

- Un cargo gafe. En efecto, no son pocos los titulares de esta cartera que han acabado con problemas de diversa índole, aunque en muchos casos no tenían relación con las obras públicas. No todos, por supuesto, pero quizás sea el cargo que presenta mayor número de titulares que han terminado con problemas. Como si fuera gafe.

El primero que ocupó el puesto fue Narcís Serra. Es cierto que después tuvo una brillante trayectoria como alcalde de Barcelona, ministro de Defensa y vicepresidente del Gobierno. Al cabo, Serra tuvo que dimitir tras el asunto de las escuchas del Cesid.

La excepción sería su sucesor, Lluís Armet, cuya salida del cargo se produjo en 1980, sin consecuencias.

- Llega Cullell. El tercer titular fue Josep Maria Cullell. Fue consejero, además, en dos periodos y, entre ellos, candidato a la alcaldía de Barcelona por CiU. Acabó afectado por un caso de tráfico de influencias en la localidad de Sant Pere de Torelló, lo que, a la postre, fue el fin de su carrera pública. Hoy trabaja en el sector privado, un hecho que ni siquiera es frecuente entre los ex consejeros del Gobierno catalán, muchos de los cuales han encontrado acomodo en el sector público o en empresas situados en sus aledaños.

También salió indemne de su paso por la consejería Xavier Bigatà, que ocupó el cargo entre Cullell y Joaquim Molins.

- La estabilidad de Molins. Molins ha terminado dimitiendo, enfrentado al secretario general de su partido, casualmente otro ex consejero de Política Territorial: Artur Mas.

Las biografías de Molins y Mas se cruzan en diversas ocasiones. Ambos han sido consejeros de Política Territorial. Ambos han calentado el banquillo de la oposición en el Ayuntamiento de Barcelona. Ambos han deseado ser el sustituto de Jordi Pujol. Molins parece que no lo conseguirá. Mas, si quiere lograrlo, tendrá que demostrar que haber sido consejero de Política Territorial no comporta maldición alguna.

- Consejeros breves. Tras el largo periodo de Molins como titular (1988-1993), el cargo de consejero de Política Territorial empezó a mostrarse más que inestable. Josep Maria Cullell duró muy pocos meses y acabó mal. Fue sustituido por otro consejero cuyo mandato fue aún más breve, Jaume Roma. Dimitió acusado de permitir que le construyera la casa un empresario al que había otorgado diversos trabajos. Después los jueces archivaron la causa.

Le sustituyó Artur Mas. Su voluntad de transparencia fue tal que, apenas ser nombrado para el cargo, paralizó unas obras en la cocina de su casa para no dar pie a malas interpretaciones. Mas abandonó el cargo también con precipitación para sustituir a otro consejero con problemas: Macià Alavedra, cuya presencia en el Gobierno resultaba incómoda tras descubrirse que Javier de la Rosa, con quien Alavedra compartía yate y vacaciones, no era un empresario ejemplar.

Mas tuvo un tiempo de relativa placidez en su nuevo cargo, tras el cual empezó a vivir tribulaciones sin cuento como secretario general de CDC en el periodo más turbulento de su historia: enfrentamientos con Josep Antoni Duran Lleida, discrepancias con Molins y transformación radical del partido, que se apresta a encarar un futuro incierto.

Pere Macias sustituyó a Artur Mas y, hasta el momento, no ha tenido grandes sustos, salvo el de sufrir la peor situación económica del Gobierno, lo que resulta grave en el primer departamento en inversiones.

Ahora Molins lo mirará todo desde la distancia, mientras preside el Centro de Cálculo de Sabadell, una firma pionera en la elaboración de programas informáticos para empresas que el pasado verano fue adquirida por Jazztel. Su facturación anual ronda los 11.000 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de marzo de 2001