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Los pilotos e Iberia pactan 'in extremis' un acuerdo que termina con la huelga de celo y permite continuar la privatización

Los analistas opinan que la tensión laboral añade incertidumbres a la OPV

Cuando peor estaban las cosas en Iberia, llegó la paz. Pero fue bajo amenazas. Las que realizó Pedro Ferreras, presidente de SEPI, a los pilotos advirtiendo de que si no cesaban en su huelga de celo paralizaría la salida a Bolsa de la compañía y, además, el Gobierno publicaría un decreto que endurecería las sanciones para los pilotos hasta facilitar, incluso, la pérdida de su licencia. El SEPLA, el poderoso sindicato de este colectivo, había convocado una huelga de celo desde el pasado 26 de febrero que había llevado otra vez el descontrol a los aeropuertos, justo en vísperas de la oferta pública de acciones de la compañía. Tras el pacto, que encauza las peticiones de los pilotos por la vía del aumento de la productividad y termina la huelga de celo, Iberia podrá empezar a cotizar el próximo 3 de abril. Los analistas consideran que el conflicto con los pilotos ha debilitado, sin embargo, el proceso de venta. Y sólo el tiempo dirá si la crisis se ha cerrado en falso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de marzo de 2001