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Entrevista:FABIO CASTILLO | COORDINADOR DEL FMLN DE EL SALVADOR

'Queremos transformar, no reconstruir'

Además de terremotos desbaratándoles el mundo, los salvadoreños tienen 'energía y voluntad para transformar el país' y, valiéndose del mismo impulso, acelerar la integración política y económica con el resto de los países centroamericanos. Así lo afirma Fabio Castillo, líder del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (la guerrilla salvadoreña que mutó en partido político en 1992), presente en la reunión de países centroamericanos y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que se ha celebrado esta semana en Madrid con el auspicio del Gobierno español.

Castillo, de 56 años, afirma que las bases de la integración regional están dadas: 'La identidad entre las necesidades y prioridades de los pueblos centroamericanos' que los desastres naturales no hacen sino hermanar. Son 'las diferencias entre los Gobiernos las que hasta ahora han frenado el proceso y las que hicieron fracasar el intento de mercado común en la década de los sesenta'. Un error que no cometerá el FMLN, asegura, cuando aplique su programa de gobierno, dedicado en parte a 'acelerar la unión progresiva' del istmo.

'El FMLN acelerará desde el poder la integración centroamericana. Las diferencias entre los Gobiernos han frenado hasta ahora el proceso'

Para el líder izquierdista, hay pocas dudas de que su partido asumirá por primera vez el poder tras las elecciones legislativas y presidenciales de 2003 y 2004, respectivamente. El FMLN gobierna ya en 8 de las 14 capitales regionales del país (incluida San Salvador) y en otros 72 municipios, lo que suma 'casi el 60% de la población', y es el partido con más representantes en el Parlamento.

Para Castillo, ese avance 'sin modestia' del FMLN se ha fortalecido precisamente con los terremotos que han asolado el país, y el poder local en los municipios ha obligado al Ejecutivo que preside Francisco Flores a cambiar la forma de afrontar la reconstrucción. El FMLN exigió al Gobierno 'desde el principio' que asegurara la llegada de la ayuda nacional e internacional a su destino en las zonas más devastadas, que existiese 'una contraloría social de los fondos' y la 'participación activa de la sociedad' en la reconstrucción a través de una organización descentralizada, con capacidad de decisión de los municipios. 'Estas propuestas fueron rechazadas en un primer momento por el Gobierno', dice Castillo, pero después se incluyeron en el programa de reconstrucción de Arena, la coalición gobernante. La presión de 'los países solidarios y las ONG' para adoptar esas medidas fueron buenos respaldos, opina.

Castillo afirma que las alcaldías del FMLN prestan especial atención a la 'ayuda psicosocial' para levantar algo tan derrumbado como los edificios, 'el ánimo de la gente', evitando en lo posible los saqueos y la inseguridad; por eso prefiere hablar de 'transformación' en lugar de 'reconstrucción'. 'Las necesidades están muy por encima de la reconstrucción y la atención de los damnificados'. 'No sólo se trata de levantar las casas destruidas, sino de construir viviendas para los que nunca las han tenido'. ¿De dónde sacaría el dinero el FMLN, más allá de los créditos internacionales? 'De los recursos propios del país y de una mejor gestión de las privatizaciones'. 'Actitud optimista' y 'oportunidad', palabras usadas por Castillo, referidas también a la integración centroamericana, que parece tomar un nuevo impulso tras la acumulación de catástrofes sísmicas y huracanadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de marzo de 2001