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El joven acusado de matar de 117 puñaladas a una mujer en Oiartzun en agosto de 1999 reconoció ayer ser el autor del crimen en el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Guipúzcoa, a la vez que exculpó a su entonces novia, también imputada en el caso y que negó asimismo haber participado en los hechos.
El procesado explicó durante el juicio con jurado popular que, en el momento del suceso, estaba 'drogado hasta las cejas' y que mató a la víctima porque ésta le había contagiado el sida.
Según declaró el joven, la fallecida 'se burló' de él cuando le comunicó que le había transmitido la enfermedad. Esto ocurrió cuando ambos se encontraban en el coche del chico en un paraje llamado el chutadero y el acusado, al sentirse 'tan humillado', reaccionó 'dándole un navajazo'.


























































