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La atribución de un crimen en Italia a los inmigrantes se vuelve contra la Liga Norte

La campaña de acoso al inmigante y de denuncia de la inseguridad ciudadana desatada por sectores de la Liga Norte y el Polo, a raíz del terrible asesinato ocurrido el miércoles en una pequeña localidad del noroeste de Italia, golpeó ayer con un imprevisible efecto boomerang a sus instigadores.

Desde el primer ministro italiano, Giuliano Amato, hasta el presidente de la Cámara, Luciano Violante, los principales líderes del centroizquierda tuvieron oportunidad de devolver las críticas a la oposición política corregidas y aumentadas al demostrarse que el brutal asesinato fue, en realidad, perpetrado por una adolescente de 17 años y supuesta superviviente de la tragedia, que había intentado desviar las investigaciones de la policía hacia una banda de inmigrantes.

La enorme impresión que la masacre causó en los casi 30.000 habitantes de Novi Ligure, una pequeña localidad del Piamonte, sirvió de plataforma a la Liga Norte y a diversos miembros de la coalición de centroderecha para lanzar duras acusaciones contra el Gobierno, culpando a la permisividad del centroizquierda con los inmigrantes de la inseguridad ciudadana. En plena precampaña electoral, la historia de dos albaneses (o eslavos) que irrumpen en el domicilio de una familia de clase media y asesinan a puñaladas a la madre y al hijo menor, mientras otra hija logra escapar, era perfecta como detonante de la campaña de acusaciones del centroderecha. La matanza a punto estuvo de provocar una cruzada antiinmigrantes en la zona. Al final, la marcha de protesta organizada por la Liga Norte, y el cierre de comercios programado para protestar por la inseguridad ciudadana, fue desconvocado al saberse que la presunta asesina de Susy de Nardo, de 45 años, y de su hijo Gianluca, de 12, era la hija mayor, Erika, de apenas 17 años.

Ayer, Pierferdinando Casini, líder del pequeño partido Centro Cristiano Demócrata (CCD), miembro de la Casa de las Libertades (Polo más Liga Norte), se atrevió a reconocer en Nápoles que algunos de sus socios políticos, 'debieran haber sido un poco más cautelosos a la hora de señalar a los culpables'. Junto a Casini intervino el líder de la Liga Norte, Umberto Bossi, invitado por primera vez al congreso de An, un partido derechista y profundamente italiano. Bossi fue acogido con abucheos en la capital del mezzogiorno, pese a que en su discurso aseguró que nunca ha albergado sentimientos racistas contra el sur.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de febrero de 2001