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Un centenar de multimillonarios pide a Bush que no elimine el impuesto sobre la herencia

Y todo ello, afirman, 'basándose en la herencia y no en el mérito'. La campaña ha sido organizada por el abogado de Seattle William H. Gates, millonario, padre del billonario Bill Gates y presidente de la fundación benéfica Bill and Melinda Gates. 'La supresión del impuesto enriquecerá a los herederos de los millonarios y dañará a las familias que a duras penas llegan a fin de mes', afirma Gates padre, que dice contar con el apoyo de su hijo.

El presidente de Microsoft no ha firmado el manifiesto de los millonarios, pero mantiene su propósito de legar su fortuna a fundaciones educativas y obras de caridad. Warren E. Buffet, principal accionista de empresas como Coca-Cola y Gillete y cuarta fortuna de Estados Unidos, se ha adherido sin firmar porque el manifiesto no le parece 'lo bastante contundente'. Sí han firmado David Rockefeller Jr., Steven C. Rockefeller, Agnes Gund y Ben Cohen, uno de los fundadores de la empresa de helados Ben and Jerry.

La campaña será lanzada el próximo domingo con un anuncio a toda página en The New York Times y otros periódicos de gran tirada. Habrá que ver cómo rebate Bush los argumentos de los millonarios, supuestos beneficiarios de su plan fiscal. En cierta forma, se encontrará en la posición de quien le discute a un filósofo el significado de su obra, o de quien trata de dar lecciones sobre doctrina católica al Colegio Cardenalicio.

Buffett es contundente sobre las consecuencias negativas que la eliminación del impuesto tendría sobre la composición de la élite financiera estadounidense: 'Sería como formar el equipo olímpico para los Juegos de 2020 eligiendo a los primogénitos de los medallistas de 2000'. La escala actual del impuesto sobre el patrimonio va del 37% al 55% y afecta a menos de 50.000 ciudadanos cada año, los que fallecen con un patrimonio superior al millón de dólares. Bush y los parlamentarios republicanos aseguran que el impuesto desincentiva el ahorro y la inversión, y que sin él se incrementaría el crecimiento económico.

El presidente calcula que los millonarios ahorrarían, gracias a su proyecto, 236.000 millones de dólares (más de 40 billones de pesetas) en una década. 'Eso habrá que compensarlo', dice Gates padre, 'subiendo los impuestos sobre los menos afortunados, o recortando la Seguridad Social, Medicare, la protección de la naturaleza u otros programas necesarios'. Además, según Gates, sin el impuesto desaparecerían muchas fundaciones caritativas, ya que los seriamente ricos utilizan las donaciones, que desgravan, para reducir sus obligaciones con Hacienda.

Los millonarios a favor del impuesto opinan que los pequeños patrimonios deben ser protegidos, sobre todo los de los granjeros. En la actualidad, las explotaciones agrícolas valoradas en menos de un millón de dólares ya están exentas, y los firmantes del manifiesto dicen que ese margen debería ampliarse e incluir a los pequeños comercios. 'Modificar el impuesto, sí; suprimirlo, no', proclamarán los anuncios de la campaña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de febrero de 2001

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  • La lista incluye a George Soros y a Warren Buffet, la cuarta fortuna de Estados Unidos