Reportaje:

Woodstock para capitalistas

Más de 12.000 accionistas acuden este fin de semana a la reunión anual del magnate Buffett para aprender a invertir mejor

Cuando Warren Buffett, uno de los mayores y más ricos inversores del mundo, acuda este fin de semana a la reunión anual de su compañía, Berkshire Hathaway, se encontrará con un récord de asistencia al encuentro, que ya es conocido como el Woodstock para capitalistas.

Como en el macrofestival de música más famoso de todos los tiempos, muchos acuden cada año a esta exclusiva reunión -una especie de retiro espiritual para inversores- sólo para escuchar la cotizada doctrina económica de Buffett, deseosos de saber qué piensa uno de los inversores de más éxito. Con el ambiente aún cargado con la última recesión económica estadounidense y escándalos contables como el del caso Enron, los consejos de Buffett, que tiene fama entre sus compañeros de inversor honesto con un olfato infalible, se revalorizan.

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Los organizadores de la reunión anual de Berkshire han registrado un 20% más de solicitudes que el año pasado, cuando 12.000 personas invadieron la sede de la compañía, en Omaha (Nebraska). Entre las empresas que recientemente se han decantado por invertir en el grupo que preside Buffett se encuentran Janus Capital Corp. y otros inversores escaldados por la crisis de las telecomunicaciones e Internet y los problemas contables de empresas como el gigante de la energía Enron.

Mientras en los descansos comen los sabrosos bistecs de Omaha, juegan al béisbol, al bridge y al ajedrez, los inversores recibirán horas de improvisada sabiduría de Buffett y su compañero Charlie Munger, de 78 años, vicepresidente de Berkshire. Casos de compañías que han entrado en crisis sin que ninguna señal exterior diera la alerta, como Enron, WorldCom y Tyco Internacional, han incrementado el interés por las artes inversoras de esta pareja, que se han ganado una sólida reputación como negociadores justos y gestores transparentes. Además, no se prodigan mucho ni en los medios de comunicación ni en actos públicos. Pero en Omaha hacen una excepción.

Lo opuesto a WorldCom

'Ellos son lo opuesto a WorldCom, Tyco o Enron', indica Everett Puri, empleado de City Capital Inc. en Atlanta, que en octubre pasado compró acciones de Berkshire por 134 millones de dólares. Janus fue una de las grandes víctimas de la quiebra de Enron, que se tradujo en pérdidas de un 20% en sus fondos de inversión el año pasado. Ahora es uno de los diez primeros accionistas de Berkshire.

El atractivo de Berkshire para los inversores se debe, en parte, a que evita complicarse la vida con líos contables y suele escatimar las pagas de sus gestores. Buffett y Munger cobran cada uno 100.000 dólares anuales, bastante menos que otros ejecutivos.

Buffett es propietario del 36% de Berkshire y, sólo teniendo en cuenta su cartera de acciones, es el hombre más rico del mundo, por delante de Bill Gates. Y lo ha conseguido ateniéndose a un principio básico: no invertir jamás en negocios que no pueda comprender por completo. Juega al bridge con Gates, pero nunca ha puesto un dólar en Microsoft. Prefiere los seguros, la aeronáutica o las fábricas de muebles, cree que lo fundamental es la calidad de los equipos directivos. 'No pierdan el tiempo mirando las cotizaciones'. Ésta es una de las máximas del inversor que ha ganado cerca de 275.000 millones de euros en Wall Street con una estrategia basada en el objetivo a largo plazo.

Buffett logró esquivar la tormentosa crisis de la nueva economía: invirtió en fábricas de ladrillos y zapatos mientras el resto veneraba a las puntocom. 'Los últimos dos años han servido para mostrar las trampas de las inversiones', señala Thomas Russo, socio en Gardner, Russo & Gardner, que ha asistido a la reunión anual de Buffett los últimos 15 años. 'Esperamos una nueva cosecha de conversos para la de este año', dice.

Pero 2001 fue difícil para todos. El beneficio de Berkshire cayó un 76%, debido fundamentalmente a los efectos de los atentados del 11 de septiembre. Aunque la firma invierte en docenas de sectores (Coca-Cola, Gillete, American Express), las aseguradoras son su negocio principal. Las reclamaciones tras los atentados han absorbido más de 50.000 millones de dólares en indemnizaciones.

En las reuniones anuales de Omaha, Buffett no tiene ningún reparo a la hora de promocionar productos fabricados por las empresas en las que tiene intereses, como los bombones de See's Candies y las botas tejanas de piel de avestruz marca Tony Lama (470 euros el par) de Justin Industries. La última adquisición de Buffet, la cadena de ropa Fruit of the Loom, le permitirá añadir en el encuentro de este fin de semana un producto más a la lista: ropa interior.

Warren Buffett, presidente de Berkshire.
Warren Buffett, presidente de Berkshire.REUTERS

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