'La expropiación de un pueblo'

El Parque Natural de la Cumbre, Circo y Laguna de Peñalara es el más pequeño de la región. Sólo ocupa 768 hectáreas del término municipal de Rascafría. Una cifra muy alejada de las más de 35.000 hectáreas sobre las que se extiende el Parque del Sureste, por ejemplo.

En 1993, la Comunidad intentó una ampliación del parque de Peñalara. Se propuso que ocupase unas 9.000 hectáreas. La Junta Rectora lo aprobó y la Asamblea de Madrid lo ratificó, pero la ampliación nunca se llevó a cabo porque el Ayuntamiento organizó un referendo sobre la ampliación, y sólo el 3,12% de los votantes apoyó la propuesta de la Comunidad. Los vecinos consideraron que la ampliación suponía la 'expropiación del pueblo'. El asunto quedó aparcado cuatro años.

En 1997, Medio Ambiente aprobó el borrador del plan de uso y gestión (PRUG), que creaba una zona periférica de protección que cubría la casi totalidad del término. El Ayuntamiento no puso ninguna objección.

El pasado 15 de diciembre, la Junta Rectora procedió a la aprobación definitiva del PRUG. Fue entonces cuando el actual alcalde impuso su veto. 'Es cierto que en 1997 dimos el visto bueno al borrador, pero la Comunidad, sin consultarnos, lo ha modificado. Además, no han tenido en cuenta ninguna de nuestras propuestas', asegura el regidor de Rascafría.

La discutida área de protección es, en realidad, un doble colchón medioambiental en torno al parque que incluye un área boscosa de 8.000 hectáreas, seguida de otra de 7.000 denominada área de influencia socioeconómica. En esta última se ubica el casco urbano de Rascafría.

En la primera, las limitaciones a cualquier tipo de actividad humana son mayores que en la segunda. Pero en ambas se permite la construcción o la caza con restricciones. El plan de uso y gestión respalda el crecimiento de Rascafría en torno al casco urbano, pero siempre 'conforme al actual planeamiento urbanístico'.

En 1997, cuando se presentó el borrador del proyecto, el entonces alcalde, el independiente Juan Velasco, declaró: 'En principio parece que no se nos impedirá crecer y que se respetarán los usos tradicionales'. Cuatro años después, la opinión del Ayuntamiento ha cambiado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 05 de febrero de 2001.

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