El terremoto de India alcanza ya los 20.000 muertos y más de 50.000 heridos

Las autoridades estiman que miles de cuerpos se encuentran todavía atrapados bajo toneladas de cemento, ladrillos y vigas retorcidas. En muchos lugares, los montones de escombros tienen una altura de más de siete metros. El Ejército indio está trabajando duramente en las labores de rescate. Ayer se produjeron gritos de júbilo cuando los militares lograron extraer vivo el cuerpo de un colegial que durante más de 36 horas permaneció oculto entre los ladrillos. Su padre y otros familiares permanecieron en todo momento a su lado urgiendo a los soldados a que realizaran su labor más rápidamente.

Mientras, los supervivientes buscan durante horas alguna tienda abierta en busca de agua y alimentos en vista de la lentitud con la que están llegando las ayudas. Tres días después del terremoto, los habitantes de Bhuj rebuscaban entre los restos de lo que fueron sus viviendas tratando de recuperar algunos objetos personales. 'No hay agua, no hay comida, la gente está cogiendo lo que puede de las tiendas', comentaba Yussuf, uno de los supervivientes. 'Lo que ha ocurrido aquí es una gran catástrofe', explica Patrick Fuller, de la Cruz Roja. 'La prioridad es la comida, y las tiendas se están quedando vacías'.

Fuentes militares han advertido del riesgo inminente de epidemias en el caso de que los miles de cadáveres que se supone permanecen atrapados no sean retirados rápidamente. 'Mientras siga haciendo frío, la descomposición no será muy rápida, pero, si no los sacamos pronto, el riesgo de que se produzcan enfermedades es muy alto', señaló un militar. El frío se está produciendo durante la noche, pero en las horas de luz el termómetro ya ha llegado a marcar los 30 grados centígrados.

Los hospitales que todavía siguen en pie se encuentran totalmente colapsados y se ha tenido que improvisar quirófanos en tiendas de campaña a las que llegan cientos de heridos transportados casi siempre en parihuelas por sus mismos familiares. 'La mayoría de las heridas que atendemos tienen que ver con la cabeza o la columna vertebral. Hay quien llega con las extremidades colgando', afirma el teniente coronel médico Lahiri.

El pánico volvió a adueñarse de Bhuj ayer por la mañana cuando la tierra volvió a temblar de manera ostensible durante 12 segundos. Las personas salieron corriendo de los refugios y procuraron alejarse de cualquier edificación. Nadie se atreve a dormir en los edificios que continúan en pie. La policía ha sacado de los cuarteles mesas y sillas y atiende al público directamente en las calles. La ciudad sigue sin electricidad y las fuerzas del orden únicamente disponen de un teléfono especial para comunicarse con el exterior.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 28 de enero de 2001.

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