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OPINIÓN DEL LECTOR

Las terrazas crecientes de la Plaza Nueva

Recientemente se han publicado en la prensa noticias que hacían referencia al 'malestar' de los hosteleros de la Plaza Nueva de Bilbao ante la aplicación de la normativa que les impide instalar terrazas durante todo el año en el recinto, negando al mismo tiempo que las numerosas quejas planteadas por los vecinos fueran ciertas. Como vecino de esa plaza quiero manifestar mi solidaridad con la comisión vecinal, que se creó precisamente para intentar solucionar los múltiples problemas que padece este lugar tan emblemático de Bilbao -el tema de las terrazas no es sino uno de ellos-, ante la desidia manifestada por el Ayuntamiento que, aunque debe salvaguardar la conservación y usos del monumento y el derecho a vivir en paz de los vecinos, en innumerables ocasiones ha hecho la vista gorda ante los incumplimientos diarios de las normas que hacen los hosteleros.

Cualquier bar, aunque no tenga sino unos pocos metros cuadrados de superficie, en nuestra plaza se estira mágicamente en terrazas y veladores sin fin, apropiándose tanto de la superficie de esparcimiento y paseo como de la de paso existente en los soportales que, teóricamente, está estrictamente prohibida. Aunque luego la superficie quede sucia, no importa, ya vendrán los servicios municipales pagados por todos a realizar la limpieza...

Los hosteleros han estado años incumpliendo impunemente todas las condiciones establecidas por el Ayuntamiento para la instalación de las terrazas y a pesar de que el número de mesas autorizadas era de 66, se han llegado a contar ¡200 instaladas! (multiplíquese por cuatro para calcular el número de sillas correspondientes). Nunca han cumplido con sus obligaciones y ahora que ante las protestas vecinales parece que el Ayuntamiento ha decidido tomar cartas en el asunto, claro, se preocupan, Pero lo que no pueden hacer de ninguna manera es poner sus intereses económicos privados por delante del bien general, enmascarándolo en un pretendido interés turístico o general.

Por otra parte, la instalación de las terrazas en la Plaza Nueva de Bilbao es un fenómeno reciente, que ha convertido a pequeños bares de chiquiteo o degustaciones en inmensas cafeterías que nunca debiera haber alcanzado las dimensiones a que ha llegado.

Los vecinos no estamos en contra de la instalación de terrazas, pues nosotros probablemente seamos los más asiduos usuarios de las mismas, pero exigimos que se regule estrictamente y se respete nuestro derecho a vivir en paz.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de enero de 2001