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Divos legendarios regresan a Barcelona como jurado del concurso de canto Francesc Viñas

Cuatro históricas figuras de la ópera, las sopranos Joan Sutherland, Virginia Zeani y Enriqueta Tarrés, y el barítono Cornell MacNeil, volvieron ayer al Liceo para presentar la 38ª edición del Concurso Internacional de Canto Francesc Viñas en su condición de miembros del jurado. Acompañados por la soprano Cheryl Studer, que ofrecerá en el Saló de Cent el recital inaugural del concurso, efectuaron un duro diagnóstico del panorama operístico y apoyaron a Studer cuando afirmó que hoy impera 'la obsesión por fabricar estrellas en vez de crear artistas verdaderos'.

El certamen se inaugurará esta tarde a las 19.00 horas con el tradicional pregón, este año a cargo de Josep Caminal, director general del Liceo, acto al que seguirá el recital de la soprano estadounidense, que cantará arias y canciones de Strauss, Barber, Wagner, Puccini, Cilea y otros autores, acompañada al piano por Irina Prilipko.

Con el habitual dominio de voces orientales -Corea encabeza la lista de países, con 56 concursantes, seguida por España, con 32 cantantes, y Rusia, con 24-, el concurso repartirá en esta edición más de 10 millones de pesetas en premios, con dos máximos galardones dotados con 1,3 millones. El Liceo acogerá el día 19 la prueba final del concurso, cuyas fases eliminatorias se celebrarán en el Colegio de Abogados y el auditorio Winterthur. Los ganadores actuarán el día 21 en el Liceo, acompañados por las orquesta del teatro dirigida por Javier Pérez Batista.

Sutherland, Tarrés, Zeani y McNeil, que vivieron noches de gloria en el Liceo y ahora, como jurado, deben juzgar a los que aspiran a triunfar en el mundo operístico, destacaron la mayor preparación musical y teatral de los cantantes actuales, pero alertaron sobre los peligros de la manipulación que crece en el ámbito operístico. 'A este paso, se acabará cantando con micrófonos también en los teatros ante un público que ignorará la esencia y la tradición del canto', señaló el estadounidense MacNeil, uno de los más importantes barítonos verdianos del siglo.

Tras lamentar la paulatina desaparicion de los teatros de provincias en los que se aprendían los secrertos del bel canto, los cuatro históricos intérpretes y su colega en activo, Studer, recomendaron prudencia y paciencia a los jóvenes cantantes. 'La musicalidad y la técnica teatral son hoy muy superiores a las de nuestra época profesional, pero también son mayores las presiones. Hoy se aceptan las barbaridades de muchos directores de escena por temor a perder un papel, ya que la competencia es durísima', afirmó la soprano catalana Enriqueta Tarrés, que realizó buena parte de su carrera operística en teatros alemanes.

'La ópera se basa en la voz y en una buena respiración que no admite muchas de las ridículas posturas que piden los directores de escena', añadió la soprano rumana Virginia Zeani, cuya histórica vinculación con el Liceo incluye una legendaría función de La bohème en la que debutó el tenor Jaume Aragall.

La legendaria soprano australiana Joan Sutherland animó a los que buscan su primera oportunidad en un concurso de canto y elogió las características del certamen barcelonés, que no limita el acceso de aspirantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de enero de 2001

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