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UN TREN ARROLLA UNA FURGONETA CON 14 INMIGRANTES

Mueren en un paso a nivel 12 inmigrantes que viajaban hacinados en una furgoneta en Murcia

El conductor y una niña de 13 años, que también iba a trabajar en el campo, resultaron heridos

Aunque se produjeron escenas de histeria, la treintena de pasajeros del tren de cercanías salió ilesa del choque entre vehículos. Entre los doce fallecidos, se encontraban una madre y su hijo, y un padre y su hijo. El accidente ha destapado el debate y las reivindicaciones, ya antiguas, sobre la inseguridad de los pasos a nivel. El municipio de Lorca posee 28 cruces de raíles y carreteras, 18 de ellos sin barrera.

Apenas eran las 7.40 de la mañana cuando Noelio Elías León, un ecuatoriano de 46 años, ya había recogido a sus compañeros para dirigirse a Puerto Lumbreras e iniciar la jornada de trabajo recolectando brócoli. Era una acción rutinaria que miles de ecuatorianos residentes en Lorca (4.537 censados por el Ayuntamiento y más del doble según ONG), con una movilidad 'asombrosa', emprenden cada día.

Es también la acción cotidiana más repetida al alba en la comarca del Valle del Guadalentín, a la que los municipios de Totana, Alhama, Puerto Lumbreras, Águilas, Mazarrón y también Lorca enriquecen día a día con la agricultura de huerta baja basada en el brócoli y la lechuga, fundamentalmente.

Cada mañana salen del centro de Lorca autobuses y medios de transporte diversos que acercan hasta Pulpí, Cartagena y otros pueblos adyacentes a cientos de inmigrantes para trabajar en la recolección o el manipulado de hortalizas. La furgoneta de Noelio era un vehículo más que a esas horas emprendía su camino hacia el lugar al que aquel día 'tocaba' desplazarse. Pero ayer el brócoli quedó sin recoger y el traslado laboral se saldó con un balance de ocho hombres y cuatro mujeres fallecidos.

Ningún empresario o patrón, una vez conocida la desgracia, hizo acto de presencia en el lugar del siniestro, lo que, unido al dato de la titularidad del vehículo, que está a nombre de otro ecuatoriano residente en un pueblo de Cuenca, hace pensar que los integrantes carecían de un permiso de residencia en España.

El hermano del conductor, Enrique Gonzalo León, explicaba preocupado los motivos por los que el seguro de la furgoneta siniestrada no estuviese a nombre de Noelio, que llevaba en España desde 1999. 'Mi hermano está en trámites, por eso lo tenía a nombre de un familiar de Cuenca, que es un amigo más que familia y lleva más años en España', apuntó Gonzalo León.

Una de las primeras vecinas que acudió en ayuda de las víctimas tras el accidente narraba el atronador ruido que la hizo saltar de la cama minutos antes de las 8.00 horas. 'Era de noche y oí un ruido enorme. Yo estaba ya despierta, aunque en la cama. Tardé cinco minutos en salir y cogí la linterna por puro instinto. Estaba oscuro, ¿entiendes? Y yo veía cuerpos tirados junto a los raíles y oía gritos, muchos gritos de una mujer que pedía que la ayudáramos. Yo sólo siento que la muchacha que tanta ayuda nos pedía haya muerto', explicó Marcela. 'Luego, el vecino de la casa de al lado llamó a las ambulancias', concluyó.

El desasosiego entre compatriotas preocupados por la identidad de las víctimas mantuvo en vilo a la población extranjera durante horas.

El Ayuntamiento lorquino estableció un dispositivo especial de información y asesoramiento a la vez que equipos de psicólogos arroparon a los familiares de las víctimas, que fueron trasladadas hasta Murcia por la tarde, para proceder a la identificación de los cadáveres. Dos teléfonos (968 406 392 / 968 406 420), en funcionamiento hasta las 17.00 horas de hoy, facilitará todo tipo de información a quienes la requieran.

El funeral será oficiado con toda probabilidad durante el día de hoy por el obispo de la diócesis Cartagena-Murcia, Manuel Ureña, en el Complejo Deportivo Europa, en Lorca, hasta donde han sido trasladados los cadáveres.

La consternación entre los habitantes de Lorca cundió de forma apresurada al tratarse de un colectivo 'plenamente integrado' en el pueblo y que en los últimos años ha desplazado en número, de forma pasmosa, a la inmigración magrebí. No en vano 10 de los 12 fallecidos residían en el casco urbano del municipio.

El censo oficial de ecuatorianos a 3 de enero de 2001 llega a los 4.537, mientras que marroquíes constan 1.306. Pero las cifras manejadas extraoficialmente por ONG hablan de 10.000 y 12.000 ecuatorianos residentes en el término municipal de Lorca, de los que el 25% reside en el casco urbano y el resto en pedanías y casas rurales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de enero de 2001