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Prado trata la función poética en 'Siete maneras de decir manzana'

El escritor Benjamín Prado (Madrid, 1961) asegura que los detractores de la poesía no la consideran un género, sino fruto del arrebato y la inspiración. "Ésa es una idea muy perniciosa", apunta el poeta, que trata precisamente de desmentir esas afirmaciones en Siete maneras de decir manzana (Anaya), un ensayo dedicado a la defensa de la lírica y su función. "No he pretendido, en un mundo tan desagradablemente práctico, hacer un ordenamiento de la poesía; simplemente he escogido lo que creía que tenía valor, tratando de reducir al máximo mis opiniones personales a favor de uno y otro poeta", contó Prado recientemente en la presentación del libro. El autor de Cobijo contra la tormenta, obra con la que ganó el Premio Hiperión de Poesía, cree que un poeta "honrado" a la hora de enfrentarse al poema debe decidir primero el tema, seguir con el ritmo y la voz -"saber combinar los silencios y las palabras"- y abordar un asunto que sea verosímil.

Siete maneras de decir manzana destruye en cierta medida todas las mitificaciones que hay en torno al género. En el libro se han incluido también poemas y opiniones sobre cómo vieron la forma de componer autores como Luis Cernuda, Neruda, Paul Valery, T. S. Eliot, Yeats, Wallace Stevens y Miguel Hernández, entre otros.

El poeta Luis García Montero calificó el libro de Prado como una invitación inteligente a la poesía, un género que goza de prestigio pero que, en su opinión, es bastante desconocido y sobre el que pesan un montón de tópicos. Como ejemplo, García Montero aseguró que lo blando, lo superficial y lo bonito son considerados como conceptos afines a la lírica. "Contra esa concepción está escrito este libro", añadió el autor de Te llamaré viernes. "Lo poético tiene poco que ver con el sentimentalismo adolescente porque es una construcción, la construcción de una mirada".

Para García Montero, la poesía, "un género económico porque se trata de decir el mayor número de cosas con el menor número de palabras", es también un ejercicio de conocimiento porque se trata "de llegar al otro lado de las cosas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de diciembre de 2000