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Italia propone un voto doble para cada país en el Consejo

Aspiración alemana

El Ministerio de Exteriores italiano se propone ser el adalid de una solución de compromiso en la cumbre de Niza, para solventar el contencioso que separa a Francia y Alemania (y en menor medida, al resto de los miembros de la UE) sobre el llamado "voto ponderado" en el Consejo de Ministros de la Unión. La fórmula mágica italiana se concreta en una revisión de los votos asignados a cada país, e incluso en matizar esta nueva distribución incluyendo, a su vez, un voto que refleje las dimensiones demográficas de cada nación. Lamberto Dini, jefe de la diplomacia italiana, está convencido de que la compleja fórmula ideada por los servicios técnicos de su departamento puede ser la solución, con todos los retoques necesarios. En síntesis, dicha fórmula contempla una modificación y una matización importante de este voto.

En estos momentos, los países grandes (Alemania, Francia, Reino Unido e Italia) disponen de 10 votos cada uno en el Consejo de Europa; los países medios, caso de España, ocho votos; los más pequeños, cinco votos, hasta llegar a dos votos en el caso de Luxemburgo. Pues bien, la Farnesina (sede de Exteriores) propone una revisión de los votos que se le asignan a cada país, precisamente en previsión de las nuevas incorporaciones. Los cuatro grandes seguirán contando más que los demás, pasando de 10 a 33 votos cada uno, mientras los países medios, caso de España, pasarán de 8 a 26 y los pequeños verán duplicado su porcentaje de 5 a 10 votos, mientras los superpequeños se quedarán con tres votos.

Para dar cabida a la aspiración alemana de que se vea reflejada su superioridad demográfica en el Consejo de Ministros europeo, los italianos consideran que se podría otorgar un segundo voto a cada país, en el que contara el factor población. Así, pesaría más en la balanza de poder europeo Alemania, en razón de sus 82 millones de habitantes, frente a los 60 escasos de Francia, Reino Unido e Italia. "Por este motivo", reconoce la Farnesina, "sería útil analizar hasta el final esta posibilidad de acompañar una mayoría cualificada de ciudadanos europeos a la mayoría de los votos ponderados".Dini está convencido de que Alemania (por otra parte, el país que más tiene que ganar con la ampliación de la UE hacia el Este) será comprensiva a la hora de aceptar una fórmula de compromiso. El ministro italiano considera además que los intentos de acuerdo no deben aislar a Francia. Por lo que respecta al caso español, el ministro Dini no parece dispuesto a aceptar una equiparación del poder de Madrid al de los cuatro grandes de la UE. El ministro italiano de Exteriores se muestra más comprensivo con la posición británica de no renunciar al derecho de veto en materia fiscal que con la resistencia del Gobierno español a prescindir del veto en el capítulo de las ayudas estructurales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de diciembre de 2000