CDC encarga a Joan Puigdollers la estrategia política en Barcelona para recuperar los votos perdidos
Recuperar los 125.000 votos perdidos en las últimas elecciones municipales en Barcelona; éste es uno de los objetivos prioritarios que el nuevo secretario general de Convergència Democràtica (CDC), Artur Mas, se ha fijado para su mandato. Para ello designará a Joan Puigdollers, actual concejal de CiU en el Ayuntamiento de Barcelona, responsable de acción territorial en la ciudad de Barcelona y en su área metropolitana.En la ejecutiva de CDC del pasado lunes, Mas ya anunció la unificación de las áreas de acción municipal y acción territorial, cuyos responsables serán Joan Puigdollers y Jordi Moltó, alcalde de Sallent (Bages). Moltó sustituye en el cargo a Jordi Rodó, que será nombrado director del Consejo para el Desarrollo Sostenible del Departamento de Presidencia.
Moltó se hará cargo de la política municipal de las comarcas interiores de Cataluña, y Puigdollers se centrará en el área de Barcelona, donde los nacionalistas padecen una pérdida constante de apoyo electoral, sobre todo en los comicios municipales.
Artur Mas quiere diseñar una estrategia concreta para Barcelona de cara al año 2003, cuando se celebren las próximas elecciones, para poder alcanzar por primera vez la alcaldía, que siempre ha permanecido en manos socialistas. En cuanto al área metropolitana, los nacionalistas tampoco han sabido aprovechar en beneficio propio el trasvase de votos del PSOE al Partido Popular que se registró en los comicios generales de marzo.
Este esquema se completará con la reestructuración de la federación de Barcelona ciudad de CDC, que debe celebrar elecciones en los próximos días, para elegir a un presidente que sustituya a Artur Mas. Por el momento tan sólo Quim Forn, vicepresidente de la federación y concejal del Ayuntamiento, ha confirmado su candidatura. Según fuentes de CDC, Joaquim Molins, cabeza de lista de CiU en las últimas municipales, está buscando el apoyo de la dirección para presentar finalmente su candidatura y saber si en 2003 optará de nuevo a la alcaldía. En las anteriores elecciones, Molins ya achacó parte de su pésimo resultado al hecho de no poder controlar el aparato del partido en Barcelona.
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