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Funcionarios de carrera piden profesionalizar el servicio

Los requisitos de acceso al cuerpo de inspectores de Educación, fijados en un conocido decreto no nato (que se redactó en la época del ex consejero Francisco Camps) y la designación prevista de que todos los miembros del tribunal sean elegidos por la Administración, son dos de los puntos que causaron más escozor en octubre de 1998, cuando se abrió el primer debate sobre "el pretendido control del PP sobre la función inspectora". El debate se cerró en falso entonces y el tiempo y el silencio jugaron a favor de que la la lista de "colocados" se tejiera de manera más espesa aún. El colectivo progresista de inspectores ADIDE rechazó entonces "la segregación del cuerpo por niveles educativos" al considerar que "la inspección es un cuerpo único" y que para acceder a él, en cualquiera de los centros o niveles que lo integran hay que haber acreditado "poseer el título de doctor, liceciado, ingeniero o arquitecto". Esto abrió una discusión pública con los inspectores de Secundaria (ANIES), que consideraban "aceptable" el modelo organizativo del Consell, dada "la indefinición" en la que se encontraban.Sin embargo, la reciente estrategia del Consell de "reubicarlos" y cambiarlos de zona, sin previo aviso, la insólita integración del tribunal y el intento de "consolidar a los suyos", ha hecho que el "malestar" una a ambas asociaciones, al menos, en una reivincicación común: "profesionalizar el cuerpo de la inspección".

En 30 años, nunca los inspectores de carrera se habían sentido tan "avasallados" por el poder político, reconocen. Esto ha hecho que los portavoces de los grupos parlamentarios del PSPV y de EU, Baltasar Vives y Ramón Cardona, hayan pedido que el debate se traslade a las Cortes en una comparecencia expresa del consejero Manuel Tarancón.

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