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El Parlamento debate la incapacidad moral de Fujimori y se dispone a elegir a Paniagua

"Cobarde, fugitivo, delincuente, corrupto, mafioso, acto ignominioso...". Los insultos y descalificaciones contra el presidente Alberto Fujimori resonaron ayer en la sesión plenaria del Congreso peruano, que debatió "la dimisión vergonzante" del primer mandatario, según palabras de muchos congresistas, y se disponía a proclamar a Valentín Paniagua como nuevo presidente de la República. El veterano constitucionalista de Acción Popular, que ocupa la presidencia del Congreso desde el 16 de noviembre, será el encargado, a partir de hoy, de conducir el proceso de transición hasta las elecciones anticipadas del 8 de abril.

La histórica sesión del Congreso debe poner fin, al menos parcialmente, a la incertidumbre que ha vivido Perú la última semana sobre quién manda en el país. Con el presidente de la República en un sospechoso periplo asiático, el primer vicepresidente dimitido, la presidenta del Congreso obligada a dimitir, el ex jefe del servicio de espionaje en paradero desconocido, el silencio enigmático de las Fuerzas Armadas y un comandante sublevado en algún lugar de Perú al frente de un puñado de soldados y reservistas, el país andino se aproximaba a marchas forzadas al borde del abismo. El anuncio desde Tokio de la dimisión de Fujimori, quien no tiene la más mínima intención de regresars, era una nueva vuelta de tuerca a la crisis.Los congresistas del fujimorismo, tan dados a los exabruptos verbales en tiempos pasados, guardaban silencio. Salvo contadas excepciones. La dureza de las intervenciones de los parlamentarios de la oposición -convertida en nueva mayoría en la Cámara- era fiel reflejo de la indignación que ha provocado en muchos peruanos, incluidos partidarios del presidente, la dimisión de Fujimori anunciada a través de una carta enviada por valija diplomática desde Tokio. Los congresistas no sólo no rechazaron la dimisión sino que debatían una moción para declararle "incapaz moral para gobernar", lo que dejaría formalmente vacante la presidencia de la República. Por línea de sucesión constitucional, Paniagua deberá asumir la presidencia, posiblemente hoy. Un golpe para Fujimori y sus desesperados seguidores, que se desgañitaban sin éxito para ensalzar la obra del presidente fugitivo.

"Hoy lloramos", gritaba en el epílogo de su intervención la diputada oficialista Carmen Lozada de Gamboa. "Hoy asistimos al entierro del fujimorismo", le respondía Jorge del Castillo, del opositor APRA. El congresista comparó "la dimisión vergonzante" de Fujimori con lo ocurrido hace ocho años, en noviembre de 1992, cuando un grupo de militares constitucionalistas se rebelaron contra el autogolpe de abril del mismo año y el presidente corrió a refugiarse en la Embajada japonesa en Lima. "Este acto deshonroso no tiene parangón en la historia del Perú", apostilló Del Castillo. "Nos ha dejado ante todo el mundo humillados a los peruanos", dijo Henry Pease, de Unión Por Perú (UPP).

Antes de votar la incapacidad moral de Fujimori, el pleno aceptó la dimisión del vicepresidente primero Francisco Tudela y aparcó unas horas la del vicepresidente segundo, Ricardo Márquez, a quienes constitucionalmente correspondía suceder a Fujimori. Tudela reiteró los motivos de la dimisión que presentó hace tres semanas "ante la amenaza a la democracia que suponía el regreso a Perú de Montesinos", y sólo dejó la puerta abierta a una marcha atrás si la Cámara rechazaba su dimisión. No fue el caso. Tudela repitió varias veces que no sufre de "presidencialitis", y anunció ante los congresistas que no será candidato en las elecciones de abril.

Dimisión de Márquez

El Parlamento también se dispone a aceptar la dimisión del vicepresidente segundo, Ricardo Márquez (el siguiente en la línea sucesoria), cuya permanencia provisional en el palacio de Gobierno ha durado escasos días desde la salida de Perú de Fujimori. Márquez se estaba dispuesto a asumir la Presidencia de la República, tal y como establece la Constitución. Pero el rechazo de los miembros del Gabinete y las sugerencias de EE UU le hicieron desistir en sus intenciones. Seguirá sólo unas horas más, para evitar un vacío de poder, hasta la toma de posesión del tercer candidato, Paniagua, prevista para hoy.El mismo día, Peter Romero, secretario de Estado adjunto para América Latina, y Arturo Valenzuela, director de Asuntos Interamericanos del Consejo Nacional de Seguridad, se entrevistaron con Márquez a quien dejaron claro que no le apoyaban como sucesor de Fujimori.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de noviembre de 2000

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