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El Supremo confirma una multa a César Rincón por 'caerse' de un cartel en 1991

Espartaco fue sancionado por la misma razón

El Tribunal Supremo ha confirmado la multa de cinco millones de pesetas que le fue impuesta a César Rincón por "caerse" del cartel de la corrida anunciada en la Maestranza de Sevilla el 4 de octubre de 1991, informa Efe. En aquel festejo, llamado "la corrida de la Expo", que había despertado enorme expectación, iban a alternar, con Rincón, Curro Romero y Espartaco.Los toros anunciados fueron rechazados en el reconocimiento veterinario por falta de edad y trapío y, tras un proceloso baile de corrales que transcurrió desde la víspera, se consiguió componer la corrida con reses de diferentes ganaderías. La ida y venida de reses, las discusiones con los representantes de los diestros y la labor forense de los facultativos ocasionaron que el sorteo y apartado no pudiera hacerse hasta pasadas las dos de la tarde, cuando lo establecido es que sea a mediodía.

Una hora después -la corrida estaba prevista para las cinco de la tarde- Espartaco y Rincón comunicaron que no estaban de acuerdo con los toros reseñados, principalmente con los sobreros (pertenecían al hierro de Bohórquez) y que, si no se cambiaban, no torearían. Lo que efectivamente hicieron. Curro Romero, en cambio, manifestó que no tenía inconveniente en torear y, si era preciso, lo haría lidiando los seis toros como único espada. Su propuesta no fue aceptada por la empresa patrocinadora, la Sociedad Estatal Expo 92, y el presidente suspendió la corrida. La Junta de Andalucía impuso a Espartaco y Rincón sendas multas de 10 millones de pesetas, que posteriormente rebajó a la mitad el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Espartaco pagó la multa y Rincón recurrió la sanción, que confirma el Supremo nueve años después.

La gran expectación por esta corrida estaba justificada por la presencia de César Rincón que aquel año había obtenido sensacionales triunfos en Madrid y otras plazas y se había convertido en el torero de moda. Espartaco vivía su mejor época y mandaba en el escalafón, mientras Curro Romero mantenía el ensueño mítico de su personalidad, que no le abandonó nunca.

El escándalo que ocasionó la suspensión de la corrida trascendió a toda España. José Luis Corcuera, a la sazón ministro del Interior, dijo que se investigaría y se tomarían medidas. La única medida que trascendió -aparte las propuestas de sanción a los toreros- fue que al funcionario de policía José Luis León, presidente del festejo, que no toleró corruptelas y tomó la decisión de suspenderlo, no le permitieron volver a presidir. Con el tiempo pidió la excedencia y hoy es profesor de Psicología en Sevilla.

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