Un homenaje de 1.800 kilómetros

El sobrino de un brigadista asesinado en Lopera en 1936 cruza Inglaterra y España en bicicleta en honor a su tío

Lo tenía todo planeado. El 10 de octubre, apenas tres días después de jubilarse, Gavin Fox se montó en su bicicleta con un objetivo: pedalear desde Halifax hasta Lopera. Un homenaje de 1.800 kilómetros para su tío Ralph Fox, escritor que durante la Guerra Civil formó parte de las brigadas internacionales y murió en el pueblo jiennense abatido por las tropas nacionales.Gavin partió de Halifax, su ciudad natal y la de su tío. Precisamente del monumento que honra su memoria. Pedaleó durante las últimas cuatro semanas para llegar al Jardín de los Poetas Ingleses, en Lopera, donde otro monumento recuerda la figura de este intelectual que murió a los 36 años mientras intentaba frenar el avance de las tropas franquistas.

Ralph Fox trabajó varios meses como instructor de brigadistas en Albacete, pero finalmente fue destinado al frente, donde fue asesinado junto a otro poeta escocés, John Conrford. Hace un año, el Ayuntamiento de Lopera erigió un monumento en su memoria.

Llegar hasta allí fue el desafío y el aliciente. "Era un homenaje, así que no tenía que ser fácil. Me lo planteé como un peregrinaje; quería estar cerca de la gente, por eso no valía ni el avión ni el autobús", explica.

La proeza es más llamativa porque Gavin tiene 65 años. Pero dice que estaba seguro de su salud, sus pulmones y de piernas. Claro que no es un neófito, sino un trotamundos nato. Ha recorrido todos los continentes. Ni la Antártida se le ha quedado atrás. Aunque a veces, eso sí, ha buscado medios de transporte que requerían menos esfuerzo.

En su viaje le ha acompañado un amigo, Eric DBiddulph, de 63 años. Ambos ya pedalearon juntos buena parte de China y Pakistán. "Ahora nos sentimos mejor que cuando salimos de Halifax, porque hemos logrado nuestra meta", confiesa Gavin.

En Lopera fueron recibidos por el alcalde, Pedro Valenzuela; visitaron el monumento a su tío y recorrieron el cerro donde se produjo la emboscada en la que Ralph perdió la vida. Allí se empaparon de historia y de emociones. Del pasado y del presente de este pueblo de 4.000 habitantes. El alcalde les obsequió libros de la historia local que recopilan aquellos episodios y ellos prometieron enviar la obra completa de Ralph Fox para la biblioteca municipal.

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Aunque ya que habían cumplido la meta, ambos decidieron seguir pedaleando hasta Málaga, desde donde el martes emprendieron la vuelta hacia Halifax. Esta vez, a bordo de un avión, que tres horas desandó el camino que a ellos les llevó casi un mes.

Dicen que la aventura valió la pena no sólo por las vivencias que le esperaban en Lopera, sino por las muestras de apoyo que han recibido a lo largo de su travesía. Dicen también que los conductores españoles son muy considerados y no pierden puntada para reivindicar mejores infraestructuras para quienes, como ellos, se echan a andar por el mundo armados tan solo de tesón y bicicleta.

El lunes, el último día de pedaleo, fue el peor. El viento y la lluvia rompieron la buena racha y estuvieron a punto de hacerlos desertar en Nerja, a escasos 50 kilómetros de la capital malagueña. A mediodía, el temporal remitió y pudieron entrar anónimos, pero triunfantes por el céntrico Paseo del Parque de Málaga. La tarde estaba plomiza y presagiaba una noche desapacible. Pero ya no importaba. Ellos estaban bien guarecidos en un café, junto al mar, repasando historias de la Guerra Civil, del tío Ralph y de los ideales por los que dio su vida.

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