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José Luis Perales regresa con un nuevo disco de vivencias urbanas

'Me han contado que existe un paraíso' es su álbum más realista

José Luis Perales (Castejón, Cuenca, 1945) corona 28 años de profesión como cantante y compositor de éxitos propios y para otros intérpretes con un nuevo disco titulado Me han contado que existe un paraíso. Tras dos temporadas sin disco nuevo, Perales regresa con un álbum marcado por la ciudad y las vicisitudes de los habitantes de la urbe que quieren encontrar el paraíso, pero "no el de los angelitos, las nubes y las estampas de la catequesis, sino más bien uno que está aquí, entre nosotros", explica el autor.

Las rupturas

Con una serena y hasta irónica sonrisa y apurando un cigarrillo tras otro, el artista confiesa su condición de fumador contumaz: "Si no me dejan fumar en el cielo, prefiero no ir, como digo en la canción Me han contado que existe un paraíso; y yo soy muy consecuente con lo que digo". Un tipo de paraíso, por cierto, al que el artista parece poner ciertos reflexivos reparos, aparte del del tabaco: "Es el de la gente que duerme cada noche tranquila pensando que en su entorno se ha portado como un ser humano decente y honesto". Su nuevo álbum es, según Perales, "más realista, con canciones positivas dentro de los dramas que vive cada uno. Se habla de infidelidad, de desamor". Pero en todos sus personajes está la voluntad de encontrar el paraíso. "No el paraíso de los angelitos, las nubes y las estampas de la catequesis, sino más bien uno que está aquí, entre nosotros".Grabado en Miami y contando con la producción del arreglista René Toledo, el álbum suena para el veterano "a Miami, pero también suena a Perales. Creo que se ha conseguido una excelente simbiosis entre los arreglos, que son muy modernos, y mis textos, logrando que una cosa no desvirtúe a la otra". El material del disco recoge alguna sorpresa en cuanto a temática, como en la canción Se equivocó el azar, en la que aborda la cuestión de los transexuales: "Hay personajes que están aquí y que habíamos obviado siempre en este país. Que han sido constantemente relegados. Yo entendía que Se equivocó el azar era una canción urgente que debía escribir. Los transexuales han luchado y sufrido y tienen que ser aceptados". El autor reconoce, sin embargo, la dificultad inicial para adentrarse acertadamente en este terreno: "No era un tema con el que yo estuviera familiarizado, y me daba un poco de miedo tratarlo; sobre todo porque no quería que nadie que estuviera en ese caso pudiera sentirse herido. Afortundamente, creo que hay un gran respeto por ellos en la canción y, de hecho, alguien de ese mundo la ha escuchado y me ha dado las gracias por la sutileza con la que trato de tocar el tema". Así explica el autor cómo surgió la idea de la canción: "Vi en la televisión a una catedrática de una universidad de Madrid que explicaba que antes fue profesor. De repente me interesó mucho la seriedad con la que contaba su historia y comprendí que era la mejor forma que pueden tener los transexuales para comunicar y hacerse respetar. Me encantó".

En el disco también hay temas que remiten al tema de las rupturas tal cual las ha tratado siempre Perales. De hecho, la canción Desamor supone casi una reformulación de su clásico Y te vas. Pero otra canción llama también la atención por la vigencia del tema: Es más joven que tú. Para Perales, "refleja una actualidad durísima: la del ejecutivo que lucha por llegar hasta donde sea y tiene a la sombra una mujer abnegada y, cuando consigue llegar, se busca otra más moderna, más actual y que esté buenísima, porque además lo suelen estar. Mientras, la mujer que le ayudó tanto ya ha engordado y envejecido y se queda sola. Me parece un síndrome de los tiempos que vivimos".El Perales del año 2000 parece haber despertado con este disco de una larga siesta bucólica: "Estuve dieciséis años viviendo y componiendo en el campo, y allí los problemas no se ven, ni se percibe la vivencia diaria y el desgarro y la cotidianidad de la gente. No es lo mismo el ruido de las motos y los coches y la prisa de la ciudad que el ruido siempre agradable de la naturaleza. En estos dos últimos años he salido a la calle, he estado observando la vida de la gente y he tratado de ser más realista en lo que canto. Cuando volví a la ciudad me asustaba mucho y, de hecho, me costó bastante adaptarme, pero, de repente, casi me dan ganas de ponerme un ático en Callao. Me está atrapando la ciudad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de noviembre de 2000