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Reportaje:EUSKAL HERRIA ESCONDIDA

Una villa con dudas cronológicas

Pese a las discrepancias con la fecha de su fundación, Berantevilla mantiene el sabor de su origen medieval

Casas blasonadas

A veces parece que es necesario que se celebre un centenario para que una villa recobre parte del lugar que tuvo en la historia. Son pocas las que, como Bilbao, no necesitan (aunque los tengan) estos festejos, y muchas las que reviven con estas celebraciones, aunque haya serias discrepancias alrededor de la fecha.Algo de esto le ha ocurrido a Berantevilla, enclave alavés en la frontera con Burgos, parada reconocida del Camino de Santiago, paraje de interés paisajístico y sobre el que acaba de editarse un pequeño volumen, subtitulado De aldea real a villa señorial, escrito por César González Mínguez, a partir de la conmemoración del séptimo aniversario de su fuero.

Afortunadamente, el recorrido histórico de este libro todavía se puede rastrear en las calles de un pueblo que sufrió los avatares de las fronteras de los reinos de Navarra y Castilla y las de éstos con los reinos musulmanes. Tiempos de conflicto a los que siguió una bonanza que hoy reflejan sus casas blasonadas y la torre de su iglesia de La Asunción.

A la orilla del río Ayuda, afluente del Zadorra, Berantevilla se levantó sobre un llano, con un paisaje de pequeñas lomas a su alrededor que le dieron su segunda protección además de las murallas que hoy se han perdido.

Los asentamientos en esta zona, de todos modos, hay que rastrearlos mucho antes, debido a la calidad excelente de la tierra para la agricultura que llamó la atención no sólo de los pobladores de las culturas relacionadas con la piedra, sino también de los romanos, ya que hay constancia de que por su término pasaba la calzada romana que unía la Península con la Galia.

Tras los años oscuros que sucedieron a la caída del Imperio Romano, la primera cita que se ha documentado sobre este paraje es del siglo X y está en el famoso Cartulario de San Millán, verdadero índice geográfico de la época. Allí ya se cita un lugar llamado Virantevilla y que estaría llamado a ocupar un lugar determinante en los avatares de la Edad Media.

Hasta aquí, una trayectoria paralela a tantas villas de la zona. Pero la posteridad ha conducido a Berantevilla a ocupar un lugar en el capítulo de las curiosidades cronológicas y que ha llevado a que se celebre su centenario con antelación. Las últimas investigaciones consideran que la verdadera fecha en que recbió el fuero de Logroño fue el año 1312, frente a 1299, que siempre se había considerado.

Ahí están para confirmarlo las investigaciones de González Mínguez, pero eso no ha sido impedimento para la celebración del aniversario tal y como esta previsto. Es más, el libro publicado con motivo de tal efeméride recoge estos juegos en las datas.

Berantevilla pasa así a la historia de las discordias cronológicas, un atractivo más que sumar a los que se encuentran en el paseo por sus calles, con el palacio Zamudio como principal referente al que hay que sumar las casas blasonadas solariegas repartidas en los números impares de la calle Mayor del pueblo.Y no hay que olvidar los edificios religiosos. Además de su templo parroquial, con una torre imponente que levantó Olaguibel en 1800, hay que reseñar algunas joyas en los alrededores, como la iglesia de Santa María de Tobera, uno de los pocos ejemplos del primer Románico alavés.

Y se puede seguir con las ermitas. A un kilómetro de Berantevilla, se encuentra de Nuestra Señora de Lacorzanilla, sin olvidarotra que está próxima a Lacervilla, la de San Formerio, patrono de Treviño, de tradición centenaria como recuerdan las tumbas visigóticas de sus alrededores.

Y también hay lugar para el paseo. Uno de los cinco pasillos verdes de Álava parte de Berantevilla. Son 3,3 kilómetros recuperados de los antiguos "caminos extraviados" que recorrían el territorio en la Baja Edad Media para llevar las mercancias por recorridos más seguros que los oficiales.

El trayecto recuperado va desde esta villa centenaria hasta el puente de Arce y pasa por la vecina localidad de Lacorzanilla. Es, en parte, el antiguo camino que recorrían los vecinos de Berantevilla para llevar el ganado a la feria de Miranda de Ebro, y que pasa ahora entre tierras de labor, con vistas a la sierra de Portilla, otra localidad que merece una visita. Las vistas que se disfrutan desde su castillo y murallas, levantados sobre una imponente atalaya, son un excelente final al paseo.

Datos prácticos

Cómo llegar: Berantevilla se encuentra en el suroeste de Álava, entre la provincia de Burgos y el Condado de Treviño. Desde San Sebastián y Vitoria, la vía indispensable es la N-I hasta que, pasado Armiñán, se llega al desvío de la N-124. Por esta carretera, al llegar a Lacorzanilla se toma la A-3122 que pasa por Berantevilla. Desde Bilbao, el mejor trayecto es el que llega con la A-68 hasta la salida de Zambrana.Alojamiento: En los alrededores de Berantevilla existen algunos establecimientos de turismo rural. El más cercano es Sagarribay, en Rivabellosa (tel. 947 355030). Ya en Apricano se puede acudir a Casa Maribel (945 362818) y en Espejo, a Abegi On (947 3512045030) y Patxo Etxea (947 3510165030). Salinas de Añana cuenta con un encantador hotel rural, el Hostal de los Ozpiña (947 351304). Y ya en la cercana localidad birgalesa de Miranda de Ebro, hay una variada oferta hotelera, con el Tudanca (947 311843) o la hospedería El Convento (947 332712).

Comer: En Berantevilla se ofrecen comidas en el asador Lola (941 337062) y en los bares Peral (941 337094) y Briñas (941 337081). Y siempre queda la posibilidad de acercase hasta Miranda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de octubre de 2000

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