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ETA VUELVE A MATAR

El médico fue tiroteado en su consulta

ETA volvió a elegir Sevilla para asesinar, y ayer tres de sus terroristas acabaron con la vida del coronel Antonio Muñoz Cariñanos, al que mataron de dos disparos a las 18.50. Los dos terroristas entraron en la consulta privada de la víctima, situada en el callejón del Padre Cañete, esquina con la calle de Jesús del Gran Poder, se dirigieron hacia el despacho del médico y allí le dispararon. Los testigos del atentado, algunos de ellos pacientes del médico que esperaban su turno, avisaron a la policía. Diez minutos más tarde, una patrulla los identificó en el barrio de la Macarena. Tras un tiroteo, Jon Igor Solana fue detenido, y su compañero, Harriet Iragi Gurrutxaga, huyó herido y escapó al cerco policial, aunque también fue capturado antes de la medianoche.

Este atentado ha dejado muy claro que el comando Andalucía cuenta con información amplia y precisa de los movimientos de muchos militares destinados en Sevilla. Muñoz Cariñanos era coronel médico especializado en otorrinolaringología y ocupaba parte de su tiempo en la Policlínica del Ejército del Aire en Tablada, de la que era director. Por las tardes atendía a sus numerosos clientes en la clínica privada, que era visitada por bastantes cantantes y otros famosos con problemas en la voz. También era jefe de servicio de la Clínica Sagrado Corazón. Tenía, en definitiva, un horario y unas costumbres muy predecibles, algo que aprovecharon los terroristas para asesinarlo.Tras las tres bombas fallidas colocadas en los coches particulares de tres militares destinados en Sevilla, ETA asesinó el pasado día 9 con el método del tiro en la nuca al fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Luis Portero. Ayer, los terroristas también eligieron está fórmula que supone menos riesgos. Según cuenta la enfermera del fallecido, Elena Alías, los etarras entraron con toda normalidad a la consulta, abrieron la puerta del despacho del doctor, le descerrajaron varios tiros -han aparecido cinco casquillos, aunque las primeras versiones apuntan a que sólo recibió dos impactos- y abandonaron el lugar con tranquilidad. Sin embargo, la apuesta de los etarras fue muy arriesgada, ya que a pesar de lograr su objetivo, varias personas pudieron verles nítidamente. Las descripciones favorecieron que inmediatamente se transmitiera por radio a las patrullas policiales su aspecto físico.

Alrededor de unos 10 minutos después del crimen, una patrulla del Cuerpo Nacional de Policía les reconoció en el barrio de la Macarena, a una distancia cercana al kilómetro y medio del lugar del atentado. Entre las calles Perafán de Rivera y Antonio Buero Vallejo tuvo lugar un intenso tiroteo. Jon Igor Solana se vio cercado y se entregó. Otro terrorista, Harriet Iragi Gurrutxaga, herido en el hombro, logró escapar. Aunque horas más tarde también era detenido después de que la policía estableciera un fuerte cerco alrededor de él. Los agentes encontraron un jersey con manchas de sangre que supuestamente pertenece al etarra herido. Zigor Merodio podría ser el tercer activista del comando, el único que logró fugarse.

Buen escondite

Tras los atentados fallidos y el asesinato de Luis Portero de principios de mes, los servicios de Información de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía intensificaron la búsqueda de un posible piso franco en Sevilla, Granada o Málaga. Tras el asesinato, el 15 de julio, del concejal del PP de Málaga José María Martín Carpena, los policías sospechaban que la zona de Málaga y de la Costa del Sol era la propicia para esconderse debido a la cantidad de turistas que visitan la zona. Sin embargo, ayer se halló un piso que los terroristas ocupaban en la capital andaluza, aunque anoche se desconocía en qué dirección se halla este piso. Es una ciudad con un enorme centro histórico lleno de edificios viejos en los que es fácil encontrar un alquiler sin llamar la atención.Asimismo, cuenta con una red de comunicaciones que permite dirigirse en poco tiempo al norte de la península o a otras partes de Andalucía, tal y como se sospecha que sucedió con el asesinato de Luis Portero, en el que los terroristas se habrían desplazado hasta Granada tras las bombas lapa fallidas colocadas en los coches de los militares destinados en Sevilla.

Tras el asesinato de Muñoz Cariñanos, el centro de Sevilla se llenó de tensión y los agentes recibieron infinidad de llamadas alertando sobre posibles coches bomba. De hecho, se llegó a especular que por lo intrincado de las calles del centro de Sevilla, los terroristas podrían haber usado un ciclomotor y se buscó e inspeccionó uno que parecía sospechoso.

Apenas se tuvo conocimiento del atentado muchas personas acudieron a la consulta de la víctima. Uno de los primeros en llegar fue José Joaquín Gallardo, decano del Colegio de Abogados de Sevilla, cuyo despacho está situado a escasos metros del lugar del asesinato. Posteriormente, políticos, consejeros de la Junta de Andalucía y responsables municipales se personaron en la zona para presentar sus respetos y mostrar su solidaridad.

Allí, entre la impotencia y el enfado por lo que acababa de pasar, vecinos y compañeros de trabajo no podían creer lo sucedido. Poco más allá, el barullo se apoderaba del Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo, en el que muchos estudiantes terminaban sus clases, atónitos y espantados por lo que había ocurrido. Precisamente, algunos de los estudiantes de canto habían tenido relación con Muñoz Cariñanos, uno de los expertos más reputados de toda España en materia de voces y gargantas, como prueba el elenco de artistas que figuran en los archivos de sus consulta.

A los pocos minutos del suceso, llegaron al lugar del crimen el consejero de Empleo de la Junta de Andalucía, José Antonio Viera, el consejero de Gobernación, Alfonso Perales, entre otros miembros del Ejecutivo autonómico.

El cadáver del coronel médico fue levantado alrededor de la 20.35, desde donde fue trasladado al Instituto Anatómico Forense, en donde se le realizará la autopsia. Está previsto que se instale la capilla ardiente en el Cuartel del Ejército del Aire en Tablada, entre el mediodía y las 13.00.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de octubre de 2000

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