Los impulsores de la tecnología de la información

El estadounidense Jack Kilby recibe el Nobel de Física 42 años después de inventar el 'chip'

El científico comparte el galardón con los dos creadores de los semiconductores de alta velocidad

La Academia de Ciencias sueca dio ayer un rotundo espaldarazo, con el Premio Nobel de Física 2000, a los cimientos, puestos en los años cincuenta y sesenta, de las más modernas tecnologías de la información. El estadounidense Jack Kilby, de 77 años, fue galardonado por inventar en 1958 el circuito integrado, precursor del omnipresente chip. El premio lo compartirá con el ruso Zhores Alferov y el estadounidense Herbert Kroemer, que desarrollaron los dispositivos semiconductores de alta velocidad que son el corazón de aparatos tan familiares como los CD o los lectores de códigos de barras.

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Medio Premio Nobel de Física, especifica la academia sueca, corresponde este año a Zhores I. Alferov, director del Instituto Físico-Técnico Ioffe de San Petersburgo, y a Herbert Kroemer, profesor de la Universidad de California en Santa Bárbara, "por el desarrollo de heteroestructuras semiconductoras utilizadas en optoelectrónica". La otra mitad del galardón es para el estadounidense Jack Kilby (77 años), de la empresa Texas Instruments, que demostró, junto al ya fallecido Robert Noyce, aunque trabajando independientemente, la posibilidad de colocar muchos transistores en una única placa, es decir, inventó el circuito integrado, del que deriva el chip. Kilby fue el primero que logró la patente, y Noyce se enteró del trabajo de su colega cuando fue a presentar la suya.En 1958, Kilby presentó el primer chip. Pese al enorme impacto de su invento, ayer se quedó sorprendido al saber que le habían dado el premio Nobel: "No me lo esperaba, de hecho pensaba que era muy improbable". Además del circuito integrado, este investigador ya jubilado, tiene 60 patentes, incluida la de la calculadora de bolsillo. El Nobel de Física esta dotado este año con 180 millones de pesetas.

Independientes

Kroemer (alemán nacionalizado estadounidense), de 72 años, y Alferov, de origen bielorruso, de 70 años, no conocían el trabajo uno del otro allá por los años cincuenta, pero ambos investigaban en semiconductores, abriendo el camino de la optoelectrónica y la microelectrónica, y había quien creía que ese trabajo no tendría aplicaciones prácticas, recordaba ayer Kroemer. Garrafal equivocación si se tiene en cuenta que aquellos avances son los cimientos de las poderosas tecnologías de la comunicación actuales. Kroemer trabajaba en los laboratorios de la empresa RCA en Princeton (EE UU) cuando hizo las investigacines fundamentales ayer premiadas."¿Usa usted el teléfono?. Los láseres que nosotros inventamos envían la señal por las fibras ópticas. Los paneles solares de la estación Mir usan los conductores que nosotros inventamos. ¿Habla por un celular? pues utiliza las estructuras de transistores que nosotros inventamos", explicaba ayer Alferov, informa Reuters.

Alferov festejó ayer con bebidas su premio Nobel en el centro de investigación que dirige, informa Rodrigo Fernández. "Mi despacho ya está lleno de amigos que han venido a felicitarme. Ya nos bebimos el champaña y ahora seguimos con coñac", dijo. "Indudablemente se trata de una prueba del reconocimiento internacional de nuestra física soviética y rusa", declaró. La mayor parte del trabajo por el que ha sido galardonado fue realizado a fines de los sesenta y durante los setenta, "pero continuamos las investigaciones y todavía somos líderes en este importántisimo campo de la ciencia moderna", señaló.

Rusia no recibía un premio Nobel desde hace 10 años, cuando Mijaíl Gorbachov obtuvo el de la Paz. Este es el octavo Nobel de Física para Rusia; el último lo obtuvo Piotr Kapitsa en 1978.

Dos colegas rusos de Alferov, Viacheslav Osipov y Igor Saveliev, están en Madrid desde hac un tiempo, en el Laboratorio de Nanotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Saveliev recordaba ayer su trabajo con Alferov, cuando éste dirigía un equipo de investigación de unas 70 personas. Ahora se ocupa mucho de la educación universitaria y escolar. "Está creando nuevos métodos de educación científica", comentó Saveliev. Y Osipov recordó a su antiguo colega como un científicos muy inteligente con el que trabajó 30 años: "Además está muy interesado en literatura, teatro, historia, no sólo física...".

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